Diana de Gales: de princesa a mito

Lady Di rompió superó muchos obstáculos en su vida

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

1 de julio. La mujer del día es hoy Diana de Gales, o Lady Di, o Diana Spencer, según los gustos y la temporada. Si el firmamento no hubiera necesitado una estrella resplandeciente tan pronto, hoy, esta mujer admirada en todo el mundo, cumpliría años. Nosotras nos la imaginamos brillando desde el cielo con su eterna sonrisa a medias.

Diana de Gales: mujer, princesa y mito

Diana Spencer no era de sangre azul, pero tampoco era estrictamente una plebeya, al estilo de las princesas más modernas. Un buen día, la familia real británica puso sus ojos sobre esta hermosa muchacha, algo tímida y de buen carácter, perfecta para ser moldeable según las exigencias de la corona. Y la destinaron al príncipe Carlos de Inglaterra. Dicen que Diana se enamoró perdidamente de Carlos, pero que no fue correspondida.

Entonces se casaron en una boda cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo, con tantos y tantos espectadores observando el contraste estético entre la preciosa y exultante novia y el novio príncipe. Pero la boda no fue dichosa. Carlos no amaba a Diana, pero esperaba de ella que hiciera un buen papel como princesa. Y Diana lo hizo.

Diana hizo lo que pudo por ser la embajadora de infinidad de causas humanitarias que la convirtieron en el único miembro de la realeza que no provocaba cierto rechazo en la sociedad. Aunque a veces todo sonara a marketing, la sonrisa a medias de Diana de Gales nos cautivaba a todos. Y el poder de la princesa creció y creció gracias a su imagen pública y entonces un buen día ella tomó una decisión.

Diana de Gales decidió que quería ser feliz, que no quería vivir en un matrimonio falso, que quería hacer su vida como persona y no como marioneta de la casa real. Y entonces, con gran escándalo, se separó del príncipe Carlos y comenzó una nueva vida. Sin embargo, estaba escrito que Diana no sería feliz en este mundo. Cuando estaba a punto de conseguirlo, un terrible accidente de coche acabó con su vida. Y se la llevaron al firmamento para que, desde allí, como mito y como estrella, siguiera resplandenciendo.