Mercedes Alaya y su ardua lucha contra la corrupción

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

3 de diciembre. La mujer del día es Mercedes Alaya, la jueza que ha destapado ya varios escándalos de corrupción es una mujer poderosa que no se amedrenta ante nada y ante nadie. Su lucha contra la corrupción continúa a pesar de las críticas gratuitas. Y es que para algo es jueza, ella es la que imparte justicia.

La jueza Alaya: criticada por ser mujer

Podemos perdernos entre los nombres de los casos judiciales que ha llevado esta mujer, entre los ERE, la operación Madeja, o Enredadera, o Mercasevilla. Pero lo que no se puede olvidar de esta mujer es su nombre. Mercedes Alaya es una de las juezas más mediáticas de este país y los escándalos de corrupción que ha destapado no le van a permitir salir indemne.

Resulta que a esta mujer que se dedica a hacer su trabajo, que casualmente es impartir justicia, le llueven las críticas. ¿Por su trabajo? No. Por supuesto que no. Las críticas hacia Mercedes Alaya se centran en el terreno personal, en su aspecto físico, en su gesto frío, en su actitud prepotente, en su vestuario y en las escasas decisiones personales que han trascendido a la vida pública.

No deja de ser curioso que este tipo de profesionales polémicos de la justicia, polémicos porque se atreven a hurgar donde nadie antes lo había hecho, atemoricen al personal de esta manera. También sigue siendo curioso que mientras a los jueces estrella se les critica su forma de entender la justicia, a las juezas como Alaya se les critique por su forma de vestir. Aquí huele a machismo, pero de qué nos extrañamos.

Por hacer una comparación reciente, si hay un juez que ha tenido que escuchar de todo ha sido el juez Castro por 'atreverse' a imputar a un miembro de la casa real, a Cristina de Borbón. Sin embargo, ninguna de las críticas hacia el juez Castro han sido del tipo que viste demasiado provocativo para ser un juez, que va demasiado guapo a los juzgados, que cómo consigue mantener el tipo con todo el trabajo que tiene...Esas son las 'fundamentadas críticas' que tienen que escuchar las juezas hoy en día.