Machismo: señales de un comportamiento machista

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Podemos asumir que vivimos en una sociedad machista, que perpetúa la desigualdad entre hombres y mujeres. Pero que lo asumamos no quiere decir que tengamos que quedarnos de brazos cruzados aceptando la discriminación de la mujer; al contrario, tenemos que trabajar por erradicar las prácticas machistas. Y dado que las mujeres seguimos siendo las encargadas de la educación de nuestros hijos, precisamente porque los estándares machistas así lo establecen, el cambio está también en nuestras manos.

Reconocer el machismo

Podemos ser optimistas y bajar la guardia ante los grandes avances que se han hecho en los últimos años en materia de igualdad, pensando que ya es suficiente. O podemos ser realistas y recordar los datos escalofriantes de mujeres víctimas de la violencia doméstica, que no es otra cosa que el machismo llevado al extremo. Desde este punto de vista, aún queda mucho por hacer.

Una de las mayores dificultades que nos encontramos en esta tarea de superar el machismo es que vivimos inmersas en él. El sistema patriarcal ha hecho un buen trabajo a lo largo de los siglos y resulta muy difícil transformar un comportamiento heredado desde hace tanto tiempo. Por eso muchas veces nos resulta complicado reconocer una actitud machista, ignoramos las señales evidentes de esos hombres que están poniendo en peligro nuestra dignidad y, sin embargo, nos indignamos por detalles inofensivos como el de que nos abran la puerta del coche.

Así que mejor es no volvernos locas analizando cada gesto de un hombre en busca de un indicio machista y centrar nuestra atención en aquellos aspectos que pueden dañar nuestros derechos y libertades. Impedir el acceso a la educación a una mujer es un comportamiento machista muy peligroso, al igual que poner trabas a su desarrollo profesional, o mantener los roles familiares tradicionales, o considerarla un mero objeto sexual con fines lúdicos y reproductivos.

Yo no soy machista

Sin embargo, pocos hombres y menos mujeres hay que reconozcan ser machistas, tal vez no en un intento de engañar, sino porque realmente lo creen así. Porque no nos engañemos, los hombres son machistas, pero las mujeres también. Seguro que conoces a alguna mujer que se jacta de su suerte por estar con un hombre que la "ayuda" en las tareas domésticas. En el momento en que reconoces que te ayudan estás dando por supuesto que la responsabilidad es solo tuya y no compartida, como debería ser.

Especial cuidado hay que tener con esas actitudes masculinas de rechazo, alejamiento y hostilidad que se producen cuando los roles tradiciones se cambian, cuando la mujer gana más que el hombre, cuando el hombre se queda en el paro y ha de ejercer de "amo de casa", o cuando esconde sus frustraciones y sus miedos en gestos desconsiderados o agresividad.

La duda que surge muy a menudo es qué hacer si estamos ante un hombre machista. Lo cierto es que sabemos que no se puede cambiar a un hombre y que es muy probable que nunca encontremos a un hombre que no sea machista, así que tendremos que ir introduciendo las nuevas reglas poco a poco. Eso sí, si percibes que su actitud machista se va transformando en falta de respeto, aléjate tanto como puedas.