Por qué es importante celebrar el Día de la Mujer

Razones por las que conmemorar este día

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Motivos para celebrar el Día de la Mujer

Cada 8 de marzo se celebra el Día de la Mujer. Cada 8 de marzo toca aguantar una vez más las mismas preguntas de todas esas personas que consideran innecesario señalar un día especial en el calendario para reivindicar la igualdad de derechos y oportunidades. Descubre por qué es importante celebrar el Día de la Mujer.

Motivos para celebrar el Día de la Mujer

Hay dos preguntas que escuchamos cada año cuando se acercan las celebraciones y reivindicaciones el 8 de marzo. Una es acerca de la discriminación. ¿Por qué se celebra el Día de la Mujer y no el Día del Hombre? Dejamos caer a modo de información que los hombres también tienen su día señalado, que es el 19 de noviembre, y ya que cada cual celebre el evento como considere.

Por qué es importante celebrar el Día de la Mujer

La otra pregunta que escuchamos cada 8 de marzo y también cada vez que sale a colación el tema del feminismo es ¿por qué señalar un Día de la Mujer si la igualdad ya es un hecho? Cabe recordar que la igualdad de género es un hecho por ley en algunos lugares del mundo, en otros no. Y que la igualdad legislada no implica que en la práctica exista esa igualdad. De hecho, muchas veces no existe, sobre todo en algunas zonas del planeta en las que las mujeres todavía sufren esa falta de igualdad. 

Motivos para celebrar el Día de la Mujer hay infinitos, pero todos se resumen en una sola palabra: desigualdad. Una desigualdad que se observa en todos los ámbitos de la vida, desde el trabajo hasta la familia y que ocurre en todos los lugares del planeta, más o menos desarrollados, más o menos civilizados.

Por qué celebrar el Día de la Mujer

Si alguien quiere seguir mirando para otro lado y cantar las bondades del progreso y del mundo civilizado afirmando que las mujeres a día de hoy tenemos las mismas oportunidades que los hombres, puede seguir haciéndolo. O puede mirar al frente y observar la realidad desigual, injusta y peligrosa que seguimos viviendo y que encuentra su base en el machismo. Social, cultural, profesional y personal.

Las cifras sobre la precariedad laboral, el desempleo y el salario siguen variando según se trate de hombres y mujeres. A quién no le gusten las cifras puede echar un simple vistazo a cualquier fotografía de una cumbre política, a una sesión parlamentaria cualquiera o a un encuentro de grandes empresarios. Y mientras las universidades se llenan de mujeres, los puestos directivos se los siguen llevando los hombres.

Pero qué trivial y qué frívolo hablar de poder, de dinero, de empleo, como si solo nos interesara el lado material de la vida. Como también nos interesa la vida, podemos parar un minuto en nuestros infinitos quehaceres diarios y reflexionar sobre la cantidad de mujeres asesinadas por violencia machista, o por terrorismo machista, o por violencia de género, o por cualquier otra variante semántica pero, al fin y al cabo, vidas arrebatadas que hablan de mujeres víctimas de una sociedad que no nos respeta.