Testimonio positivo de Ana Bella, superviviente de violencia de género

Según las estadísticas, 1 de cada 3 mujeres en el mundo sufre violencia machista

Lidia Nieto

   testimonio positivo de Ana Bella, superviviente de violencia de género

La mujer con la que te has cruzado esta mañana por la calle, esa que se ha bajado en la misma parada del autobús que tú, aquella que te preguntó qué hora era justo antes de que se pusiera el semáforo en verde... Cualquier de las mujeres con las que hoy has tenido algún tipo de contacto pueden ser mujeres maltratadas, y es que la violencia de género no entiende de edades, de razas, de religiones o de clases sociales: 1 de cada 3 mujeres en el mundo sufre violencia machista en su vida y 1.200.000.000 mujeres son maltratadas simplemente por el hecho de ser mujer. 

Lo nuestro es amor o muerte

Durante 11 años Ana Bella, Emprendedora Social de Ashoka y fundadora en el 2002 de Red de Mujeres Supervivientes que tiene como objetivo ayudar a mujeres víctimas de violencia de género para que se empoderen y tengan una vida digna y feliz, sufrió violencia de género. Fue más de una década de palizas, insultos, humillaciones, lágrimas... ¿Qué pasó en la vida de esta mujer para que un día dijese 'Hasta aquí'? Esta es su historia: 

"Una noche mi marido vino y me dijo que tenía que firmar un documento que él me traía. Ya había firmado más documentos antes, como el que decía que no podía andar a menos de tres metros de él o aquel que me obligaba a entregarle absolutamente todos los recibos de todo lo que compraba, aunque fuese un ticket de cinco céntimos..., pero lo que me traía esa noche era un compromiso de que yo seguiría con nuestro matrimonio a pesar de que él me iba a seguir pegando. Después de 11 años, esa noche fue la primera vez que le contradije y le dije que yo no quería fimar eso, que si me tenía que seguir pegando era mejor que nos separásemos y él me contestó: 'No, chiquita, no, tú nunca te separarás de mí porque lo nuestro es amor o muerte'". 

"Yo no quería firmarlo y le contradecía constantemente y él se ponía cada vez más violento. Me puse de rodillas, rezando el padre nuestro porque, de verdad, yo pensé que esa noche me mataba. Él me decía: 'Reza, reza, que te va a hacer falta, que esta pelea la vamos a acabar quedando solo uno vivo'. Entonces, él me agarró por el cuello para impedir que hablara y siguiera diciendo que no quería firmar ese papel, pero también para impedirme respirar. Yo no tenía fuerzas para nada y hasta lo veía todo borroso, mientras que él me decía: 'Apriétame los brazos si quieres decir que sí'. De repente, oí llorar a mi hijo de 9 meses, le apreté los brazos e hice lo que él quiso: firmé. Pero esa madrugada, use mi fuerza y mi valor para coger a mis cuatro niños, meterlos en el coche y escapar de mi casa.

Recuerdo que iba temblando y llorando y que el coche iba a trompicones. Mi hija puso la radio (primera vez durante este escalofriante testimonio que Ana Bella sonríe un poco) y escuché la canción Tú que eres tan guapa y tan lista, tú que te mereces un príncipe, un dentista y pensé: 'Yo me merezco alguien que me trate con respeto'. Y... ¡denuncié!

Estuve en una casa de emergencia, una casa de acogida. Cuando salí, me quedé en la calle con mis cuatro hijos, sin dinero, sin trabajo, sin experiencia laboral porque desde los 18 años había estado trabajando con él, sin estudios -a pesar de haber sacado matrícula de honor- no me dejó ir ni un día a la universidad y, lo más importante, sin casa, lo que hacía que pudiese perder la custodia de mis hijos... Lo único que tenía conmigo era un certificado que me dieron en la casa de acogida que ponía que yo era una víctima de la violencia de género. Con ese certificado, yo podía solicitar una ayuda de 320 euros, pero no me daba para pagar un alquiler. Miré el papel, pensé si eso era lo que era después de 30 años y me acordé de las palizas, de las humillaciones, de las noches sin dormir y me dije que si yo estaba viva con mis cuatro niños y no me había vuelto loca, yo no era una víctima, era una superviente que iba a luchar para tener una vida para mis hijos y para mí y rompí el papel". 

Ana Bella de víctima de violencia de género a superviviente

"Conseguí mi trabajo, mi casa y todo porque me atreví a denunciar, pero en España solo un 27 % lo hace. En el 2006 creé la Fundación Ana Bella para animar a las mujeres a que rompiesen su silencio y lo hicimos de una manera distinta y diferente. La admnistración pone fotos de mujeres tristes, con el ojo morado, con cicatrices, mujeres muertas de miedo... Si soy maltratada y veo eso, no voy a denunciar para acabar así... Por eso, cogimos mujeres supervivientes para dar un testimonio positivo y cambiamos la palabra víctima por superviviente para que otras mujeres quisieran ser como nosotras y salir adelante como nosotras hicimos". 

Aquí te dejamos su relato al completo para que escuches de viva voz lo que ha vivido esta superviviente de la violencia de género, para que conozcas más de cerca la grandísima labor de la Fundación Ana Bella y para que hagamos nuestro su mensaje: "Todos juntos, hombres y mujeres, podemos construir por fin libre de violencia de género". 

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