¿Le has puesto los cuernos? Motivos para confesar una infidelidad

Razones por las que deberías confesarlo

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Por más que nos empeñemos en institucionalizar la monogamia como la forma más correcta de amar, lo cierto es que es bastante difícil sobrevivir en una relación de pareja con exclusividad sexual. Si no, no se entiende la cantidad de infidelidades que se han cometido, se cometen y se cometerán. Si le has puesto los cuernos, tal vez estés dudando si confesar o no la infidelidad. Te sacamos de dudas.

Motivos para confesar una infidelidad

Han corrido ríos de tinta sobre la infidelidad, pero todavía no sabemos muy bien cómo gestionarla. Si te engañan, puedes perdonar la infidelidad o puedes romper la pareja. Y si eres tú la que engaña, puedes confesar o guardar el secreto para siempre jamás o hasta que te descubran. No existe un manual para gestionar la infidelidad porque depende de cada caso concreto.

No sabemos qué puede pasar si confiesas una infidelidad. Tal vez tu novio te perdone o tal vez te deje, pero lo que sí es seguro es que te vas a enfrentar a una crisis en la pareja. Como no entramos a debatir el aspecto ético de ser infiel, nos vamos a centrar en la conveniencia o no de decirle a tu novio que le has engañado con otra persona. Y el sentimiento de culpa es el principal protagonista de esta decisión.

Porque seguramente tú te sientes fatal por haber sido infiel, incluso aunque no haya sido con premeditación y alevosía. Reconozcamos que a veces pasa y que un desliz lo tiene cualquiera. Tu vocecilla en la cabeza te declara culpable y te instiga a confesar para liberarte del sentimiento de culpa. Pero espera, porque confesar la infidelidad no siempre es la mejor opción.

De hecho, el único motivo que hay para confesar una infidelidad es que te hayan descubierto. Si tu novio te descubre siendo infiel, si las pruebas en tu contra son evidentes, vas a tener que confesar y enfrentarte a lo que venga. Pero si tu novio no puede demostrar que le has engañado y a tú quieres seguir con tu relación de pareja, no escuches a tu vocecita prejuiciosa que te anima a confesar. No confieses, niégalo todo. O llama a tu abogado.