Los hombres intentan hacernos felices, ¿lo consiguen?

Laura Sánchez

Los hombres intentan hacernos felices

Nos hemos quejado tanto del comportamiento indiferente de los hombres cuando están en pareja, de que no se preocupan por nuestros sentimientos, de que no nos escuchan, de que les falta romanticismo o de que en el dormitorio sólo buscan su propia satisfacción, que parece que las quejan han hecho mella en sus conciencias y están empezando a reaccionar. Porque el hombre actual es más sensible y se esfuerza por hacernos felices. ¿lo conseguirá?

El nuevo modelo de hombre

Acorde con los cambios que se van produciendo en la sociedad y siendo los hombres conscientes de que a las mujeres ya no les vale cualquier cosa y son más exigentes que nunca a la hora de buscar pareja, no queda más remedio que un cambio de actitud. El amor hace tiempo que dejó de ser para siempre, así que ahora toca cuidar al máximo la relación de pareja.

Por este motivo, los hombres han dado un giro a su comportamiento que, aunque nosotras no lo hayamos notado apenas, para ellos ha supuesto un esfuerzo titánico. Los hombres tratan de escuchar nuestras demandas y nuestras necesidades y ponen más atención a nuestras señales para saber si estamos felices o no.

Sin embargo, algo falla, porque la mayoría de los hombres siguen sin cumplir nuestras expectativas como pareja. Seguimos percibiendo dejadez, desorden y desinterés por el funcionamiento de la relación. Esto quiere decir que, o ellos no han cambiado lo suficiente o nosotras somos demasiado suspicaces.

La confusión del hombre actual

Lo cierto es que sí podemos observar cierto cambio en la actitud de los hombres. Hoy en día nunca oirás a un hombre hacer planes de convivencia con tintes machistas y te asegurará que él es capaz de asumir las tareas del hogar al 50 %. Es más, hasta se escandalizará de la desigualdad aún existente. 

Pero cuando llega la hora de la verdad, y ya en la intimidad del hogar, su mecanismo biológico de macho dominante se le activa y se convierte en esa persona de la que renegaba hace apenas media hora. Sin duda, esta actitud al más puro estilo Dr. Jekyll y Mr. Hyde acaba pasando factura en forma de un hombre confuso e inseguro de su papel en la relación.

Y no dudamos ni por un segundo que nuestra pareja nos ama y desea hacernos felices, pero no podrá conseguirlo hasta que deje a un lado esa presión por ser lo que no es y se dedique a pulir todos esos aspectos que pueden perjudicar en la relación. Y desde luego, nunca podrán hacernos felices si siguen considerando el concepto de pareja como una especie de cárcel.