Qué es el bondage y en qué consiste esta práctica sexual

Placer para ambos es lo que promocionan los defensores del bondage

Qué es el bondage y en qué consiste

El libro “50 sombras de Grey” no va a entrar en los cánones de la literatura, pero no se le puede negar la influencia que está teniendo en la sexualidad de muchas parejas. Prácticas sexuales que no estaban aceptadas socialmente ahora se ponen sobre la mesa. Hablamos de ellas, nos preguntamos qué es lo normal, qué es lo adecuado. Nos preguntamos qué es eso del bondage.

Qué es el bondage

El bondage es una práctica sexual en la que se utilizan ataduras. Esa es la definición más aceptada del bondage y no falta quien lo considera una expresión artística. Pero vamos a quedarnos con su aspecto de práctica sexual sin profundizar en su dimensión artística, porque no deja de ser un argumento más para defender la práctica de las ataduras.

La práctica del bondage consiste atar a la otra persona total o parcialmente por medio de cuerdas, esposas, lazos, corbatas, cintas o cualquier otra cosa que pueda mantener inmovilizada físicamente a la otra persona. Los límites con el sadomasoquismo se encuentran en el dolor. Y es que el bondage, dicen, no utiliza el dolor como fuente de placer.

El placer en el bondage se encuentra en la dominación de una persona y en la entrega de la otra. La persona atada se encuentra a plena disposición de su pareja, al menos en ese momento en el que se está practicando. Lógicamente, se entiende el consenso entre la pareja a la hora de realizar esta práctica sexual, además de un elevado grado de confianza y respeto mutuo.

En qué consiste la práctica sexual del bondage

El bondage no es una práctica novedosa, aunque sea ahora cuando más se está hablando de ella. Ni siquiera es un descubrimiento del éxito “50 sombras”, sino que ya se conoce desde hace milenios en Japón, en una técnica sexual que estaba reservada para las clases sociales más altas y refinadas.

Pero volviendo a la realidad, al bondage cotidiano de andar por casa, una persona es atada, con cuerdas o con esposas. No puede moverse y deja que sea su pareja la que se ocupa del acto sexual en sí. Placer para ambos es lo que promocionan los defensores del bondage. El placer de entregarse sin reservas para uno y el placer de hacer realidad sus fantasías sexuales para el otro. El placer de un sexo sin restricciones y sin inhibiciones para ambos.

Como se puede imaginar, inmovilizar a una persona conlleva sus riesgos, por eso es necesario informarse de todas las precauciones que deben tenerse a la hora de practicar bondage. Porque no nos interesan los prejuicios moralistas, pero sí nos preocupa la seguridad y la integridad a nivel físico y emocional.

Laura Vélez  •  lunes, 3 de julio de 2017

DF Temas

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