Lo que aprendimos de la vida con el vestido negro de Lady Di

Marta Marciel

¿Puede un vestido ser revelador? La respuesta siempre es sí. El vestido que probó la infidelidad de un presidente de Estados Unidos, el vestido que convirtió a una actriz en princesa, el vestido que cambió el rumbo de la moda... Un vestido es mucho más que una sola prenda. Por eso, en el aniversario de la muerte de Diana de Gales nos viene a la mente uno de sus looks más icónicos. No es el ostentoso traje de novia con el que firmó su sentencia de infelididad, ni tampoco ninguno de los que lució a lo largo de los años en sus labores benéficas. 

El vestido que marcó un hito en la vida de Lady Di

Se trata de un traje negro firmado por Catherine Walker, ajustado, con escote barco que revelaba su pecho, coronado por un bonito collar, con una fina capa de tul y medias oscuras. No es un vestido más, es el llamado 'vestido de la venganza', aquél con el que Diana de Gales, la malograda 'princesa del pueblo' daba carpetazo a su vida de desgracias y clamaba contra aquellos que estaban en su contra a pesar de las infidelidades del eterno heredero al trono. Pero más allá de una vendetta  -'la mejor venganza es un buen cuerpo'-, este vestido nos enseñó mucho sobre la vida y el amor. 

Lo que aprendimos con el vestido negro de Diana de Gales

1 Todo se supera. Aunque es evidente que Lady Di no tuvo un final feliz por su prematura muerte, su intención sí era la de vivir, la de pasar página, la de superar de una vez por todas el desamor por ese hombre que nunca la amó porque estaba enamorado de otra mujer, y siempre le faltó al respeto. 

2 La seguridad en una misma lo es todo. La autoestima es tan importante que es un reflejo para los demás. Si nosotras mismas nos vemos bien por fuera y por dentro, nos respetamos y nos damos amor cada día, eso se verá fuera. Diana de Gales dijo alto y claro en la fiesta de Vanity Fair con su vestido negro que estaba segura de sí misma, que pensaba mirar hacia adelante y que ante todo, se veía fabulosa. 

3 La actitud es fundamental. Diana de Gales ya había llorado mucho por Carlos de Inglaterra. Ella ya no está en este mundo, pero Charles aún no ha subido al trono. ¿Cuestión de destino? El caso es que el día que Lady Di se enfundó en este Catherine Walker era una mujer nueva, que pisaba fuerte, con una actitud positiva. Si la actitud es buena, los acontecimientos también lo serán.

4 Sé tú misma. El encorsetado ambiente de Reino Unido había dejado a Diana apagada, fuera de sí misma. Con este vestido negro y su actitud renovada, consiguió volver a ser quien siempre fue, con aires de felicidad nuevos, con un aura sexy, porque no hay mejor aliado que un buen look.

5 Y pasa página. Es cierto que no hay nada como una buena venganza para dar en los morros a aquél que te destrozó el corazón, y no está de más vestirte divina y enfundarte en un traje de este tipo para recordárselo, pero la labor más importante es la de pasar página, a un capítulo completamente nuevo donde tú eres la absoluta protagonista. Aunque Diana de Gales no vivió un final maravilloso en su vida, sí nos enseñó mucho sobre el amor, el desamor y la autoestima con aquél 'adiós Charles' que tenía forma de vestido negro.

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