Cáncer de vagina: síntomas y prevención

Cáncer de vagina

La vagina es un órgano delicado que además de sufrir infecciones frecuentes puede verse afectado también por otras enfermedades más graves como el cáncer. A pesar de que dentro de los tipos de cáncer ginecológicos, el de vagina tiene una incidencia del 1 %, debemos estar alertas a los primeros síntomas para evitar problemas mayores.

Síntomas del cáncer de vagina

El cáncer de vagina se trata de un crecimiento anormal de las células malignas en el tejido de la vagina. A menudo la enfermedad se desarrolla como consecuencia de otro cáncer en los órganos que rodean la vagina, como el útero o el endometrio. En cualquier caso, se trata de un cáncer poco frecuente y que puede curarse fácilmente en sus primeras etapas.

El problema para detectar este tipo de cáncer es que sus síntomas pueden responder a cualquier infección vaginal, por lo que no le damos mucha importancia. Por eso es fundamental acudir a todas las revisiones ginecológicas por mucho pudor que nos provoque.

Entre los síntomas que alertan de un cáncer de vagina está el sangrado entre menstruaciones, dolor en la pelvis y al orinar, sensación de ardor durante las relaciones sexuales o incluso puede aparecer algún bulto en la vagina.

Factores de riesgo del cáncer de vagina

El cáncer de vagina es más frecuente en las mujeres mayores de 60 años, pero hay otros factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de sufrir un cáncer de este tipo. Entre estos factores de riesgo se encuentran los antecedentes de células anormales en el cuello uterino, haber sufrido una histerectomía, infecciones vaginales recurrentes, gran cantidad de parejas sexuales o el tabaquismo.

Pero uno de los principales desencadenantes del cáncer de vagina es una infección previa por el Virus del Papiloma Humano, que como sabemos, es una de las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes en la actualidad.

El tratamiento del cáncer de vagina dependerá del grado de desarrollo de la enfermedad, pero puede incluir las técnicas de radioterapia y quimioterapia. Sin embargo, dado que es una enfermedad fácil de combatir en sus inicios, conviene dejar a un lado reparos morales y culturales y acudir con frecuencia a las revisiones ginecológicas.

Laura Vélez  •  sábado, 11 de mayo de 2013

DF Temas

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