El colibrí maya: una curiosa leyenda mexicana que ensalza la libertad

¿Sabes cuál es el verdadero origen de este hermoso pajarillo?

Azucena Zarzuela

La leyenda mexicana del colibrí maya

No. No nos hemos vuelto locas. Esto no es National Geographic ni un documental de la BBC. Y sí, vamos a hablar del colibrí, de esas aves minúsculas autóctonas de América que se caracterizan por su colorido plumaje. Pero no nos interesa cualquier colibrí. En Diario Femenino queremos descubrirte la curiosa leyenda mexicana que se esconde detrás del colibrí maya. Se trata de un mágico y misterioso relato a través del cual descubrirás por qué estos pajarillos son símbolo de libertad y protección. ¿Preparada para adentrarte en un auténtico mundo de fantasía y color? ¡Adelante!

El origen del colibrí según la cultura maya

Colibrí maya: su origen

Los colibríes son aves fuertes pese a la delicadeza que desprenden por su pequeño tamaño. Parece que más que volar, se deslizaran en el aire con sus originales cabriolas y volteretas como si sólo fueran sutiles plumas. Y es que, sus cerca de 100 aleteos por segundo, apenas perceptibles al ojo humano, les convierte en escurridizos. Ahora están suspendidos sobre ti, ahora desaparecen en un visto y no visto.

Pero a nosotras realmente no nos interesa conocer los hábitos y costumbres de estas aves, sino aquello que con el susurro del zumbido de su aleteo han contado a los sabios desde épocas ancestrales.

Según la cultura maya, los dioses fueron los responsables de crear todas las maravillas de la tierra. No dejaron puntada sin hilo. Dieron vida a los árboles, a las flores, a los animales y a la especie humana. Y a cada elemento nuevo que creaban le dotaban de un trabajo y una responsabilidad, es decir, su función para que el ciclo de la vida no se agotara. El trabajo fue titánico. Y con tanto trajín, al tiempo, descubrieron que habían olvidado crear un ser encargado de llevar de un lugar a otro los pensamientos y deseos, de transmitirlos para que pudieran ser compartidos. ¿Lo has adivinado? Sí, así fue como nació el colibrí.

Así es la leyenda mexicana que da vida al colibrí maya

Relatos mexicanos: lo que se esconde detrás del colibrí maya

Ya no quedaba barro ni maíz, materiales con los que los dioses construyeron el mundo animal. Pero el ingenio de las deidades mayas les hizo descubrir una pequeña piedra de jade, considerado uno de los minerales más preciosos. Sin mucho pensar le dieron a ésta forma de flecha con la intención de que siempre tuviera una trayectoria definida. Y gracias a un pequeño soplido de los dioses, la talla salió volando para cobrar vida. Así fue como los ‘x ts’unu’um, conocidos popularmente como colibríes, empezaron a surcar los cielos.

Eran criaturas delicadas, frágiles y ligeras, pero lo que más llamaba la atención de los hombres era el color intenso y el brillo de sus plumajes. Acariciados por el sol eran de tal belleza que el hombre, en su ansia de poseer y dominar, deseaba atraparlos para engalanarse con sus lindas plumas como símbolo de poder.

Afortunadamente, los dioses no lo consintieron, los colibríes eran criaturas sagradas. Enfadados hicieron saber que aquel que robara un colibrí de los cielos sería duramente castigado, incluso con una condena a muerte, y dejaría de contar con el favor de los dioses. Y es que la libertad de los colibríes significa la libertad de pensamiento. Los deseos deben volar y ser libres, nadie debe enjaularlos ni encadenarlos.

Ahora ya lo sabes. Si alguna vez tienes la fortuna de ver que te sobrevuela un colibrí no trates de alcanzarle ni tocarle. Por el contrario, entrégale tus mejores pensamientos y deseos que él, sin duda, será el mejor de los mensajeros. De igual forma, presta atención a sus susurros porque si esta ave te encuentra es porque alguien te ha enviado sus deseos y amor. ¡Y estate atenta! También puede ser portador de una advertencia.

Así es como el colibrí maya se ha convertido en uno de los tatuajes más demandados en los estudios de todo el mundo, no sólo en los de la cultura maya. Y es que, gracias a esta leyenda mexicana mística, cada vez es más conocido que llevar sobre nuestra piel esta ave es signo de buen augurio, de protección y símbolo de libertad. ¿Y por qué contentarnos con vivir a pie cuando sentimos el anhelo de volar en libertad?