La leyenda mexicana del Callejón del Beso: una historia de amor eterno

Descubre el secreto que se esconde detrás del Callejón del Beso en Guanajuato

Azucena Zarzuela

Leyenda mexicana: el Callejón del Beso

¡Si las paredes hablaran! Y más, si lo hicieran las que cubren y protegen a los callejones. Sí, esas callejuelas estrechas que casi toda ciudad se enorgullece de tener, por las que discurre la vida de la cultura, de la tradición, de lo popular… En definitiva, la vida de sus gentes. Precisamente, en Diario Femenino queremos contaros la historia que hay detrás de un callejón muy especial en México: el Callejón del Beso.

¿Te animas a descubrir la leyenda mexicana del Callejón del Beso? Se trata de una historia de amor inmortal y eterno que te encantará.

El Callejón del Beso en México: un lugar obligatorio para enamorados

El callejón del beso en México y sus orígenes

A lo largo de la historia, los callejones han sido testigos de reyertas, de amores prohibidos, de besos robados, de violencia y muerte silenciosa... Si no fuera porque hoy vamos con la cabeza agachada mirando al móvil oiríamos sus susurros y descubriríamos señales en sus paredes que, a modo de pistas, nos ayudarían a componer un puzzle lleno de leyenda. ¿O acaso es verdad todo lo que se cuenta?

Son muchos los ejemplos de callejones famosos para pies callejeros que se reparten por todo el mundo. Sin embargo, en México éstos forman parte de la riqueza de sus comunidades, integrando sus mitos y leyendas en su imaginario cultural. Son todos los que están, pero no están todos los que son: el Callejón del Diablo, el Callejón del Solitario, el Callejón del Beso, el Callejón de Jesús te ampare…

Visita obligatoria para enamorados es hacer una parada en el Callejón del Beso, en Guanajuato, donde desde hace décadas las parejas acuden para retratar su amor. Y es que si eres supersticioso deberás hacerte una foto con tu pareja en el tercer escalón del callejón para ganar siete maravillosos años de amor. De lo contrario, el mal de amores te acompañará todo ese tiempo.

Las paredes del Callejón del Beso son anaranjadas como si de un amanecer se tratara y tan sólo un metro de distancia separa el suelo de sus balcones y una pared de otra. Pero no es su composición lo que nos lleva a este rincón, sino lo que de él se cuenta. Prestad atención.

Así es la preciosa leyenda mexicana que se esconde detrás del Callejón del Beso

La leyenda mexicana del Callejón del Beso

En un mundo colonial, los padres celosos mantenían a sus bellas hijas encerradas como si fueran tesoros que se pudieran robar. Ese era el día a día de Carmen, quien ansiaba abrir las ventanas y darse a conocer a la sociedad. Pero, gracias a que la juventud es intrépida, la joven no dudaba en desobedecer a su estricto padre y realizar pequeñas excursiones nocturnas sin que nadie se enterara. Fue en una de ellas donde conoció a Luís, un joven minero con el que acabaría citándose en una de las iglesias cercanas a su casa. El amor amanecía en sus almas.

No obstante, la felicidad de los jóvenes apenas podía durar. Descubierta, Carmen fue nuevamente encerrada con más seguridad. Dos alternativas expuso entonces el padre sobre la mesa: por un lado, la amenazó con hacerla ingresar en un convento para limpiar la deshonra que estaba causando al buen nombre de la familia; y por otro lado, podría casarla con un rico y noble español (seguramente viejo y gruñón, para dotar de mayor dramatismo la leyenda) con el que aumentar la fortuna de su hacienda.

Pero aún no estaba todo perdido. Carmen depositó sus esperanzas en su ama de compañía, quien a través de una misiva debía dar a conocer a Luís los planes que su padre manejaba para el futuro de la joven.

Era el momento de pasar a la acción. El minero enamorado, sabiendo que uno de los balcones de la casa de Carmen daba a un estrecho callejón, propuso a la dama de compañía de Carmen que llevara a su señora a dicho balcón. Desde allí ambos enamorados podrían susurrarse palabras de amor e idear una solución.

No sin poco esfuerzo, el joven Luís, tras averiguar quién vivía en la casa con el balcón enfrentado al de su amada, negoció la compra de ésta. El precio fue desorbitado, pero su amor lo era aún más. Los amantes volvieron a reencontrarse. Las noches mantenían sus secretos a salvo. Bajo las estrellas y asomados cada uno en sus respectivos balcones vivían y hacían crecer su amor. Pero este amor, desde el principio, estaba escrito con letras de tragedia.

Y es que, el amor no puede permanecer mucho tiempo encerrado. Su alegría es capaz de atravesar paredes y al final los amantes acaban por cometer algún error: un murmullo más alto que otro, una risa en mitad del silencio de la noche… La propia felicidad fue la que acabó por delatarlos. Un día, los susurros llegaron a los oídos del padre de Carmen. Con una violencia huracanada éste entró en el dormitorio de su hija y cegado por el engaño clavó una daga en el corazón de la joven. Luís, testigo desde su balcón, sólo alcanzó a coger la mano de Carmen y depositar un tierno beso en ella.

Luís no tuvo mejor final. Atormentado por lo sucedido, los fantasmas no le dejaban vivir. Carmen ya no estaba, no hallaba razón para existir. Así fue como acabó arrojándose desde el brocal del tiro principal de la Mina de la Valenciana. Carmen y Luís había desaparecido para siempre, pero su amor se había convertido en inmortal.

Y es que, desde entonces esta estrecha calle lleva el nombre del Callejón del Beso en honor a la joven pareja que vivió un amor trágico, pero que aún hoy sigue latiendo en los peldaños de la callejuela. ¿Te animas a subirte al tercer escalón del callejón para hacerte una foto y vivir sin tragedias tu propia historia de amor eterno?

Y si te has quedado con ganas de más después de leer este bonito relato, recuerda que en Diario Femenino tenemos muchas más leyendas mexicanas. ¡No te las pierdas!