El infierno del becario: del muerto en Londres a los becarios de Obama

Anita del Valle

"¿Habéis visto lo del becario de Londres? ¡Que ha muerto tras trabajar sin parar durante tres días! Qué fuerte...", saca el tema del día Mari Pili en la hora del cafecito. "Lo fuerte no es que se muera... ¿¿cómo va a sobrevivir a 72 horas de curro consecutivas?? Lo fuerte es que se permitan esas condiciones de trabajo, y más en una empresa de renombre como Bank of America", sentencia Rosa.

Lo cierto es que el caso de Moritz Erhardt, el joven alemán encontrado muerto en la ducha de su residencia de estudiantes posiblemente a consecuencia de un ataque epiléptico tras volver de la oficina, no es un caso aislado. Quizá sí con tan drástico final, pero son muchos los que viven una situación igual. 

"Ahora salta la alarma de las condiciones laborales de los becarios, como si no se conociesen de antes. Bueno, las de los becarios y las del resto de trabajadores, que aún más con la crisis nos matamos -siento el juego de palabras- por un trabajo basura", sigue denunciando Rosa.

"Pero es que lo del Bank of America no es explotación, ¡es esclavitud! -intervengo en cuanto me dejan-. Algunos testimonios han explicado que sus jornadas alcanzan hasta las 14 horas diarias y hasta 100 horas semanales . Y por si fuera poco, como para ellos supone una carrera hacia un posible contrato, muchos se quedan también trabajando por las noches. Un chico ha confesado que un taxi les lleva a sus casas o residencias a las 7 de la mañana y les espera mientras se duchan para traerles de vuelta a la oficina. Me dan igual los más de 3.000 euros mensuales que cobran, es inadmisible".

Los becarios de Obama

¿Qué puede decir un líder político ante tal situación? Pues suponemos que lo mismo, que es inadmisible. De hecho, Barack Obama aboga por aumentar el salario mínimo estadounidense. Una campaña que seguro será muy efectiva, pero desgraciadamente incoherente con su propio ejemplo. Y es que los becarios de la Casa Blanca ni siquiera cobran. Ninguno de los 147 reclutados este año en una ciudad tan carísima como Washington.

Luego nos lamentamos.