Marta Ferrusola, ¿culpada o culpable en el 'Caso Pujol'?

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

28 de septiembre. La mujer del día es hoy Marta Ferrusola. Esta mujer no se ha limitado a ser la esposa abnegada del político catalán Jordi Pujol, sino que muchos apuntan hacia ella para señalar a la verdadera artífice del fraude fiscal más escandaloso de todos los tiempos. Siempre nos gusta encontrarnos con mujeres poderosas, inteligentes y con capacidad de decisión. Y ese es el caso de Marta Ferrusola.

Marta Ferrusola: el matriarcado se impone en Cataluña

Ella no es la típica esposa del político que se queda en un segundo plano para no hacer sombra a su marido. Marta Ferrusola ha destacado siempre por su gran iniciativa, su carácter emprendedor, su capacidad para tomar decisiones y su olfato para los negocios. Lástima que utilizara todas sus cualidades, que eran muchas, para estafar a los ciudadanos.

Fue durante más de 20 años la 'primera dama' de Cataluña. Su marido, Jordi Pujol, se labró una honorable imagen como presidente catalán. Y mientras públicamente Marta Ferrusola permanecía al margen de la política, en la intimidad era ella quien daba las directrices políticas y económicas a su marido. Eso es al menos lo que afirman quienes llevan siguiendo el 'Caso Pujol' desde mucho antes de que estallara la bomba.

Parece ser que Marta Ferrusola era quien llevaba la familia en todos los aspectos. Hay quien afirma que Jordi Pujol no era sino su marioneta, pero tampoco será para tanto. Lo que está claro es que la Señora Ferrusola no podrá declarar ante un juez al estilo de Cristina de Borbón. Parece ser que ella sabía todo lo que hacía su marido. Parece ser que ella sabía, si no decidía, a dónde iba a parar todo el dinero que el clan familiar defraudaba.

Cuentan que en el pequeño pueblo de los Pirineos en el que veranean, ella no es la mujer del ex presidente catalán, sino que Jordi Pujol es el marido de Marta. Y cuánto nos hubiera gustado traer hoy a una mujer capaz de crear su matriarcado a la que pudiéramos admirar y de la que pudiéramos seguir su ejemplo. No ha sido posible. Así que seguimos buscando mujeres competentes y ambiciosas, pero que no estén envueltas en ningún escándalo judicial.