Miley Cyrus: con ella llegó el escándalo...y el mal gusto

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

9 de julio. La mujer del día es hoy Miley Cirus, a la que ya apenas podemos recordar como la adorable Hannah Montana gracias a los espectáculos bochornosos que protagoniza en su particular gira mundial del mal gusto. La niña estrella, la adolescente idolatrada, no ha logrado convertirse en una mujer auténtica, sino en un auténtico escándalo.

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Con tan solo 14 años, Miley Cyrus se convirtió en la protagonista de la serie de Disney Channel, Hannah Montana. El éxito fue tal que pronto se convirtió en un ídolo de adolescentes en todo el mundo y, claro, dicen que la fama no es fácil de digerir. Eso debió pasarle a Miley Cyrus, que el éxito y la fama se le atragantaron y a día de hoy no sabe cómo gestionarlos.

Un buen día Miley se cansó de ser Hannah Montana, se cansó de ser un ídolo de adolescentes y se propuso proyectar una imagen más madura. No lo consiguió. Cierto es que cambió radicalmente de imagen con un arriesgado corte de pelo que simulaba una mujer madura y segura de sí misma. Y que su look pasó a ser el de una adulta que mostraba toda su sensualidad. Pero le faltaba madurar.

Entonces pensó que para mantenerse en el estrellato debería hacer algo diferente, probablemente dar la nota con algún escándalo. Pero se dio cuenta de que muchas estrellas le llevaban años de ventaja en esto de protagonizar escándalos, de todo tipo además, así que siguió meditando cómo marcar la diferencia.

Y encontró el twerking, ese baile que pretende ser sexy pero que provoca más rechazo que admiración. Y Miley se volcó con dedicación al twerking practicándolo por los escenarios de medio mundo y proclamando ser esa mujer atrevida que enseña al resto de las mujeres a disfrutar de su sexualidad. Esa es Miley Cyrus, toda humildad, toda una estrella del mal gusto.