No soporto a mi suegra: claves para sobrevivir

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Estamos muy acostumbradas a echar la culpa de los desastres en las relaciones de pareja a la rutina. Pero lo cierto es que la pareja tiene un enemigo mucho más peligroso que la rutina: la suegra. Ese ser que espera agazapo para atacar sutilmente o no tanto es la madre de tu novio, así que solo te queda sobrevivir. Si no soportas a tu suegra, te damos las claves para sobrevivir.

Sobrevivir a la relación con tu suegra

Está la rutina, está la amante y luego está tu suegra. Tres enemigos a combatir para que tu pareja sea ideal, estable o, al menos, duradera. Dicen que no todas las suegras son iguales y hay mujeres que nos comentan que tienen una relación magnífica con la suya. Pero hasta que no lo veamos con nuestros propios ojos, trataremos de sobrevivir a esas suegras entrometidas muy capaces de destrozar una historia de amor.

La mejor forma de evitar a tu suegra es mudándote de ciudad y si puede ser de país y de continente, mejor. Entendemos que no siempre es posible, así que la distancia tendrá que ser emocional. Si tu pareja es un Peter Pan con mamitis aguda que no puede pasar sin las croquetas de mamá y se empeña en complacerla en todo, estás vendida. Esto ya lo advertimos de antemano, porque tienes la guerra perdida.

Para los casos menos graves de mamitis, tenemos algunos trucos que pueden alejarle de las faldas de mamá. Se impone la imaginación y tendrás que elaborar todo tipo de planes alternativos que eviten a toda costa la obligada comida semanal. ¿Cómo convencer a tu pareja de que es mejor no ir? Saca a pasear tu ingenio y si no se te ocurre nada original, tienes licencia para utilizar el sexo como contraoferta a la visita a tu suegra.

Si tu suegra no te quiere, no intentes caerle bien, porque te atacará con más fuerza. Utiliza la técnica de la indiferencia que además de ser más elegante que el ataque directo es más dolorosa y efectiva. No hay forma de que tu suegra deje de verte como la malvada bruja que le ha arrebatado a su niño, así que echa mano de tu empatía, aguanta el temporal y exige a tu pareja un momento de catarsis después de cada encuentro familiar.