Mitos de las uñas de porcelana

Irene Gusi

Las uñas de porcelana están elaboradas con fibra de vidrio, un material que requiere de una colocación más costosa que otro tipo de manicura.

Aunque existen este tipo de uñas prefabricadas, el método más habitual es acudir a un centro de estética para que los profesionales le otorguen a la manicura la forma y tamaño adecuado, a través de un molde colocado bajo el borde de la uña natural.

Estas uñas se adhieren a las naturales y, como las últimas van creciendo, es necesario seguir un mantenimiento para rellenar los huecos.

Los falsos inconvenientes de las uñas de porcelana

A pesar de las ventajas que nos ofrecen las uñas de porcelana, todavía existen en el aire algunos mitos por resolver sobre este tipo de manicura:

- Provocan hongos: Esta afirmación no es del todo cierta. Los hongos nacen gracias a la humedad y, ésta puede ser provocada si la uña natural se desprende del producto y se moja. Para asegurarnos de no presentar los molestos hongos, tendremos que tener una correcta higiene en nuestras manos y uñas, asegurándonos también de mantenerlas secas.

- No se pueden realizar actividades cotidianas: Las uñas de porcelana no son difíciles de manejar. Es cierto que requiere de unos cuidados para no estropear la manicura y evitar así que se rompan. Las tareas cotidianas como labores del hogar o incluso el manejo habitual del teclado del ordenador, se pueden realizar perfectamente con estas uñas postizas. Solo tendrás que emplear cuidado y, recordar proteger las manos con guantes cuando vayamos a usar productos de limpieza.

- Se rompen con facilidad: La porcelana o la versión más moderna como es el acrílico, cuenta con un material resistente a los golpes, pero conviene saber que tampoco hace milagros. Si el golpe producido es muy fuerte, la uña postiza puede desprenderse de la uña natural, y cuando esto sucede lo más recomendable es acudir a un centro de estética para su recolocación.

- Dañan a las uñas naturales: Las uñas naturales no se ven altamente afectadas por las manicuras postizas. Sucede cuando te arrancas el material de malas formas o cuando no empleas los instrumentos o pasos necesarios en su colocación. También puedes conseguir dañarlas si abusas de estas manicuras, pero en ningún caso tendrás que preocuparte si se trata de algo puntual y has seguido correctamente los pasos.