Descubre el doga, el yoga para perros

Esta disciplina tiene beneficios para tu mascota y para ti

María Fernández

Si tu perro siempre está tumbado a tus pies mientras estás con el ordenador, si corretea a tu alrededor cuando preparas la comida e incluso si se mete contigo al baño mientras te das una ducha… ¿por qué no va a ser tu compañero de yoga? 

Esta disciplina tiene un nombre muy apropiado: doga que, por si no te habías dado cuenta, es la unión de ‘dog’ y ‘yoga’. Y eso es exactamente lo que es: una clase normal de yoga a la que llevas a tu perro. 

Doga, el yoga para perros

Pero, ¿de dónde sale esto? Según su creadora, Suzi Teitelman, del amor que se profesan su mascota y ella. A su cocker spaniel Coali, el protagonista de toda esta historia, le encantaba meterse en la esterilla mientras ella practicaba sus asanas. Tras un rato juntos, el perro acababa mucho más relajado. Y el resto es historia… Miles de personas y perros se han enganchado a esta vertiente del yoga. Y en Instagram está de moda pues se ha llenado de fotos de dueños practicando posturas junto a su can. 

El doga no pretende que tu perro haga el saludo al sol, sino que tú puedas compartir tus asanas con él. “Incluimos al perro en las posturas, con las que además le ayudamos a estirarse y le masajeamos. Trabajamos en sus chakras y en los centros de energía del perro y de nosotros mismos”, nos explica Suzi, que enseña el doga en Florida. Los amos se mimetizan con sus mascotas y se convierten en un uno equilibrado sobre la esterilla. El doga tiene beneficios tanto para el perro como para su acompañante humano porque, al igual que el yoga tradicional, relaja y ejercita el cuerpo, y como nos recalca la creadora, “se crea una conexión más profunda entre tu perro y tú cuando hacéis doga juntos”. 

Esta unión va mucho más de solo compartir un momento, ya que el tacto entre ambos construye una relación afectiva más fuerte, lo que facilita la convivencia en casa. Además de vuestra salud física, ya que también puede ser bueno para mejorar la flexibilidad y circulación de tu can, estas clases te ayudarán a aprender a controlar y adiestrar a tu amigo de cuatro patas. 

Esta profesora invita a todas las razas a probar el doga, ya sean perros grandes como un pastor alemán o pequeños como un chihuahua. Las posturas se adaptan a cada perro y a cada dueño según sus posibilidades, su experiencia y su objetivo a conseguir. “Todas las razas de perros pueden practicar doga y todas las razas de perros deberían practicarlo. Y los más nerviosos, con más motivo”, nos explica. Tampoco hay un lugar ideal para practicarlo, solo se requiere un poco de tranquilidad y, si queréis, música relajante. 

Nuestro ritmo acelerado y lleno de estrés afecta también a nuestros perros que pueden sentir ansiedad. Después de una buena sesión de doga, las mascotas salen más relajadas, ya que les ayuda a recobrar el equilibrio que les arrebatamos. Como nos cuenta la creadora de esta disciplina: “Un perro que está en armonía no es un animal estresado. Están felices y calmados. Los perros están muy contentos en clase. Reaccionan a la felicidad de sus dueños que se sienten bien practicando yoga. Y los dueños se sienten bien porque ven a sus perros felices”.

Es importante que cada perro vaya a su propio ritmo, pues no todas las mascotas son iguales. La primera vez que lo practiquéis, invita a tu perro a sentarse junto a ti. Mediante caricias y tranquilidad y silencio, poco a poco conseguirás que tu mascota disfrute relajándose. Hay perros a los que les encantará imitar tus asanas, pero otros preferirán simplemente tumbarse a tu lado mientras las realizas. Si siempre usáis la misma esterilla, conseguirás que la identifique con el momento para relajarse.

El doga es la combinación perfecta para aquellos a los que les guste el yoga y quieran pasar más tiempo con su perro. Lo mejor del doga es que puedes adaptarlo a tus necesidades y convertirlo en gatoga, si tienes un gato, o periquiga, si tienes un periquito. Por favor, absténganse los dueños de peces.