¿Cómo saber si un dolor de estómago es por hambre?

Marta Valle

Dolor de estómago por hambre

Los factores que pueden llegar a desencadenar un dolor de estómago pueden provenir de múltiples orígenes. Uno de los más comunes tiene como punto de partida el hecho de haber pasado muchas horas sin ingerir ninguna clase de alimento, lo que viene a provocar la conocida y recurrente sensación de hambre. En una sociedad como la actual, en la que la conciliación de nuestras tareas familiares con las laborales resulta harto complicada dados los horarios que las empresas tienden a establecer, uno de los elementos que se descuidan con mayor facilidad es precisamente el de la alimentación. Esto puede conducir a que dispongamos molestias estomacales e, incluso, problemas más graves de salud.

Causas del dolor de estómago producido por el hambre

Cuando han transcurrido muchas horas desde la última vez que hemos consumido cualquier tipo de alimento, el cerebro pone en marcha mecanismos que nos alertan de que nuestro organismo está pasando hambre. La materialización de esta transmisión de información viene dada por una sensación dolorosa en la zona abdominal que dispone su origen en movimientos tanto de torsión como de estiramiento en la boca del estómago. Son las conocidas punzadas del hambre que se generan por los movimientos peristálticos gástricos, cuya función principal estriba en la agilización del tránsito de los alimentos ingeridos por el tracto digestivo.

Si el estómago permanece durante más de 10 horas vacío, estos movimientos de fluctuación tan habituales en el aparato digestivo se ven alterados produciéndose unas contracciones fuertes y rítmicas que, a fin de cuentas, son las que generan las dolencias asociadas al hambre.

Por motivos obvios, la mejor forma de remediar estas molestias producidas por la falta de alimentos es, precisamente, realizar una comida adecuada a las necesidades de nuestro organismo. Si estos dolores asociados al hambre se repiten de forma continuada, deberíamos consultar a un médico especialista en nutrición ya que, probablemente, pueda ser un síntoma de que existen mecanismos en nuestra dieta que no hayamos adquirido de forma correcta. Una rutina alimentaria saludable y equilibrada, respetando las cinco comidas recomendadas por jornada, evitará dolencias como las tratadas.