Causas del dolor de estómago y tipos de dispepsia

Marta Valle

La mayoría de mujeres sufrimos dolores de estómago –dispepsias- de forma ocasional. Estas anomalías incluyen trastornos en el aparato digestivo que afectan tanto a la parte central como a la superior del abdomen. Los síntomas que suelen presentarse cuando padecemos una patología de esta índole son fácilmente reconocibles: gases, sensación de estómago lleno, vómitos, náuseas e inflamación abdominal. Hay diversos factores que pueden desencadenar una dispepsia, fraccionando éstas en dos categorías muy específicas: orgánicas y funcionales.

Dispepsias funcionales y dispepsias orgánicas

La dispepsia orgánica es la más sencilla de identificar puesto que el dolor de estómago estriba en un factor fácilmente identificable y reconocible. En este caso, pueden existir patologías relacionadas tales como la úlcera gástrica, la gastritis, el reflujo gastroesofágico, las intolerancias alimentarias, las alergias, la obstrucción intestinal y el colon irritable. Cuando existe una enfermedad, como es el caso, que es la causante de los síntomas que provoca la dispepsia, lo obvio resulta tratar la patología en sí de cara a aliviar las consecuencias negativas que conlleva sobre nuestro organismo.

Sin embargo, las dispepsias funcionales resultan más complicadas de localizar puesto que no existe ninguna patología que justifique todos los síntomas que se nos presentan. Es el tipo de dolor de estómago que en las consultas médicas se atiende con mayor frecuencia. Las causas que lo desencadenan pueden tener diferentes orígenes: alimentos que puedan irritar la mucosa del aparato digestivo como el café, las grasas o el alcohol, tragar mucho aire durante la masticación de los alimentos, secreción gástrica alterada, el consumo abundante de líquido durante las comidas o diversos trastornos de origen psicosomático como puedan ser el estrés, la ansiedad, los nervios o la tensión.

Aunque dependiendo de la dolencia en sí, los síntomas que se presentan en el organismo pueden variar, sí que existe una tendencia general que pasa por las siguientes consecuencias: ardor estomacal, movimientos deglutorios frecuentes, pirosis, vómitos, náuseas matutinas, ardor estomacal, pérdida de apetito, gases y sensación de hinchazón después de las comidas, especialmente cuando son copiosas.