Enfermedades primaverales: alergias, asma y problemas digestivos

Estas son las dolencias que trae el cambio de estación del invierno a la primavera

Patricia Garcia Herrero

Enfermedades de primavera

Los cambios estacionales entre el invierno y la primavera traen asociados diversas enfermedades, sobre todo las relacionadas con el polen y la floración. Si la estación fría se caracteriza por la aparición de gripes, catarros y sabañones, el resurgir de la naturaleza provoca diferentes enfermedades primaverales, de todo tipo de alergias ambientales así como problemas de asma y problemas digestivos derivados del aumento de temperatura.

La alergia y el asma en el primavera

La primavera es la época del año más temida por los alérgicos al polen. Las personas que sufren de esta afección presentan reacciones por el contacto con el polen de diferentes tipos de plantas, siendo muy habitual el de las gramíneas.

Habitualmente afecta más a niños y jóvenes y entre los síntomas podemos encontrar congestión nasal, conjuntivitis, estornudos y dificultad a la hora de respirar. Además aumentan las crisis respiratorias en enfermos de asma alérgica.

El tratamiento más común incluye los antihistamínicos o descongestionantes para las alergias, pero en el caso de crisis asmáticas deben emplearse esteroides e inmunoterapia.

Enfermedades primaverales: alergias, asma y problemas digestivos

Los problemas digestivos en la primavera

El ascenso de las temperaturas también provoca un aumento de las infecciones gastrointestinales como la salmonella o la gastroenteritis, y otras enfermedades asociadas a parásitos.

Además se elevan los casos de deshidratación e insolación, principalmente en ancianos y niños. Para evitar la aparición de estas patologías y molestias, los expertos aconsejan llevar una dieta saludable, lavar bien los alimentos y mantener una higiene personal adecuada.

Alergias primaverales, asma y problemas digestivos

Enfermedades primaverales por el frío

Aunque los meses más crudos ya han pasado, la primavera puede darnos algún susto, sobre todo por no abrigarnos adecuadamente o por las diferencias de temperatura entre la noche y el día. Por ese motivo, es frecuente que en esta estación aparezcan también casos de catarros, faringitis, amigdalitis e incluso gripes