Cómo afecta la menopausia a la relación con los hijos

Cómo afecta la menopausia a la relación con los hijos

La llegada de la menopausia supone para cualquier mujer una serie de cambios físicos y emocionales que a veces son difíciles de gestionar. Trastornos como los sofocos, las pérdidas de orina, la fatiga, la sequedad vaginal o la irritabilidad pueden complicar el día a día de muchas mujeres y pueden transformar radicalmente la forma en que se relacionan con los demás.

Esta nueva etapa vital, que supone el inicio de la madurez puede afectar al ámbito laboral, a la relación de pareja, a las relaciones sociales y también a la relación con los hijos, que no siempre viven los cambios que experimenta la madre de la forma más adecuada.

Hijos pequeños en la menopausia

Lógicamente, la situación de la mujer en la menopausia no es la misma si tiene hijos pequeños o hijos ya mayores e independizados. Por una cuestión de edad, la menopausia suele llegar en el momento en que los hijos ya se han marchado de casa, pero cada vez más mujeres retrasan la maternidad hasta el punto de encontrarse en la menopausia con los hijos aún en edad escolar.

Que los niños sean aún pequeños puede tener sus ventajas para afrontar una menopausia de una forma más positiva, ya que el ritmo que imponen los niños obliga a cualquier madre a mantenerse activa y a encontrar cualquier remedio para aliviar los síntomas de la menopausia.

Pero si los trastornos de la menopausia se presentan con toda su fuerza, los niños pueden sentirse desplazados y notar la falta de atención de una madre que está enferma, debilitada y agotada. Y eso puede afectar a la educación y al comportamiento de los niños pequeños.

Hijos mayores en la menopausia

Cuando la mujer se enfrenta a la menopausia con unos hijos ya mayores, puede encontrar en ellos el aliado perfecto para afrontar esta etapa de forma más positiva. En caso de que aún vivan en casa, la edad de los hijos hará que comprendan los cambios que está experimentando su madre, en muchos casos, mejor que su propia pareja, y será un buen momento para darle a su madre todos los cuidados.

Un asunto distinto es que los hijos ya se hayan ido de casa y la mujer entre en la menopausia acusando la soledad del llamado síndrome del nido vacío. Una tristeza que puede verse incrementada por los desajustes hormonales y que puede desembocar en una depresión.

Pero como siempre decimos, la menopausia y la madurez tienen también muchos aspectos positivos, en los que cualquier mujer puede apoyarse para que no afecte de forma negativa a la relación con sus hijos, con su pareja o con sus amigos. 

Laura Vélez  •  sábado, 1 de junio de 2013

DF Temas

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