Nuestras mayores: el cuidado a madres y abuelas

La juventud se valora en exceso en la sociedad actual, algo que se constata al observar la situación de medios de comunicación con tanta influencia como la televisión donde la mayoría de los profesionales no han superado la edad de cincuenta años. Un dato que contrasta a pesar del incremento de la esperanza de vida que ha tenido nuestro país.

María Teresa Campos es una excepción a la norma; es decir, pocas personas siguen teniendo una oportunidad en la tele a pesar de la edad. En la misma línea, algunas actrices de Hollywood también se han mostrado críticas con lo que implica envejecer en la sociedad de la imagen y de la estética.

Es un error perder de vista que los años pasan; es decir, la vejez es una meta positiva que no todo el mundo logra ya que existen personas jóvenes que mueren.

Pero, ¿cuál es la situación de nuestros mayores? Todas aquellas personas que disfrutan compartiendo su tiempo con gente de la tercera edad o que quieren colaborar con este colectivo pueden hacerlo de una forma voluntaria a través de diferentes organizaciones. Algunas personas son voluntarias y comparten parte de su tiempo con mayores que viven solos en sus casas. Ser mayor es una cosa, y anciano, otra muy diferente.

Muchas personas mayores tienen una calidad de vida excelente, tienen gran autonomía, están en perfectas condiciones físicas... Gran parte de ellas aprovechan su tiempo al máximo, conscientes de que se encuentran en la última etapa de la vida. Es decir, han aprendido a vivir el presente. Una norma de bienestar aplicable incluso a los más jóvenes.

 

 Los mayores en la familia de hoy en día

El concepto de familia también ha evolucionado mucho en las últimas décadas. Hace unos años, los abuelos eran el pilar fundamental de cualquier hogar. Un hecho que se refleja de una forma clara en una serie de televisión de tanta audiencia y prestigio como Cuéntame cómo pasó.

Sin embargo, el individualismo latente de la modernidad pone las cosas más difíciles a los mayores. En positivo, conviene destacar que cada vez hay más recursos de asistencia. Por ejemplo, destaca el excelente trabajo de algunos  profesionales que trabajan en residencias y centros de día.

El alzheimer

Existe una enfermedad que de una forma evidente afecta a la vejez: el alzheimer. En este caso, como en cualquier otro, la mejor receta es el amor y el cariño. Merece la pena que todos hagamos hueco en nuestra agenda para poder compartir de verdad con aquellos que nos rodean ya que la diferencia generacional es enriquecedora y gratificante. Además, en la medida en que desperdiciamos el tiempo, también perdemos la oportunidad de estar con aquellos mayores que un día, por desgracia, ya no estarán.

Lo importante, como siempre, es pensar en ahora, aprovechar cada minuto y hacer que todos aquellos que se encuentran en la recta final de sus días puedan sentirse plenos a través de la compañía y del afecto. 

Maite Nicuesa  •  jueves, 1 de agosto de 2013

DF Temas

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