Pluriempleo: la 'suerte' de tener varios trabajos para llegar a fin de mes

Pluriempleo: cómo afrontarlo

Cuando aún no hemos superado con éxito el tema de la conciliación de la vida familiar y laboral, surge en medio de esta crisis que parece no tener fin otro problema añadido en cuestiones laborales. La subida del IVA, las astronómicas cifras de las facturas de gas y luz, la desaparición de las pagas extras... hace que nos veamos en la necesidad de buscar otro trabajo que complemente al que ya tenemos para poder llegar a fin  de mes y hacer frente a todos los gastos.

Un recurso frente a la crisis

El pluriempleo se presenta para mucha gente como la solución a sus problemas económicos. Según una encuesta realizada por la empresa de recursos humanos Randstad un 53% de los españoles ha compaginado dos trabajos alguna vez en su vida. Una situación que no encuentra diferencias entre hombres y mujeres pero sí entre los diferentes segmentos de edad y entre comunidades. Los jóvenes de entre 25 y 29 años son los que más han estado en esta situación de pluriempleo. Y por comunidades, los cántabros se sitúan a la cabeza del pluriempleo con un 81%, seguido de Navarra con un 75%. Por su parte, Andalucía, Madrid y Cataluña son las comunidades en las que menos se compatibilizan varios trabajos.

Estas son las cifras actuales, pero todo apunta a que el pluriempleo se incrementará con el paso de los meses, siendo el único recurso que nos queda ante la actual situación económica.

Pluriempleo, a qué precio

Y mientras unos buscan la solución a la crisis en un segundo empleo, el número de parados crece y cada vez está más difícil encontrar un puesto de trabajo. Si ya es difícil superar el caciquismo y conseguir una entrevista de trabajo, mucho más difícil es que tras superar la entrevista nos encontremos con un trabajo bien remunerado.

El "salario ajustado" al que aluden los entrevistadores en cuanto preguntamos por nuestro futuro sueldo no es más que un eufemismo empresarial para hacerte saber que tu salario no te va a llegar ni de lejos para cubrir tus necesidades básicas. Pero en esta situación, se vuelve imposible decir que no a cualquier oferta por abusiva que sea.

Comienza entonces la búsqueda de una segunda fuente de ingresos hasta encontrarnos en la situación de sentirnos afortunados de tener que trabar 16 horas diarias y conseguir mantenernos en pie, física y económicamente.

Es mucho a lo que renunciamos con el pluriempleo, principalmente calidad de vida, pero parece una cuestión secundaria ante la acuciante necesidad de pagar las facturas y comer cada día. Porque cuando hablamos de pluriempleo no nos referimos a esos políticos que compatibilizan dos o más trabajos en el congreso y en instituciones varias. Nos estamos refiriendo a esas personas que doblan su jornada laboral, que reducen sus horas de sueño, que compaginan su trabajo de lunes a viernes con un trabajo extra sacrificando los fines de semana y por lo tanto, su tiempo de descanso.

A largo plazo, el estrés producido por todo el tiempo que pasemos pluriempleados nos pasará factura en cuestión de salud, pero de momento, el pluriempleo parece la única salida a los problemas económicos.

Laura Sánchez  •  martes, 4 de septiembre de 2012

DF Temas

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