Carta para recuperar a un amigo: explícale que le echas de menos

Bonitas palabras para retomar el contacto con un viejo amigo

Laura D

 Carta para recuperar a un amigo que habías perdido

El tiempo pasa y las amistades cambian, desaparecen, se apagan… Otras nuevas llegan y van llenando nuestra vida poco a poco. Eso es ley de vida y todo el mundo es consciente de ello. Sin embargo, en algunas ocasiones dejamos irse a un amigo por descuido o por poca preocupación y cuando no está nos damos cuenta de que ha sido un error. ¿Qué se debe hacer en estos casos? 

Lo primero (y lo que más cuesta) es reconocerlo. Saber que nos duele esa pérdida y que lo echamos de menos. Lo segundo es poner toda nuestra fuerza y ganas en recuperarlo. Para ello te proponemos una carta para recuperar a un amigo y contarle lo mucho que le echas de menos. Escribir a veces es el mejor método para desahogarnos, ayuda a tener los sentimientos claros y, además, nos hace más sencillo el hecho de contarle a otra persona lo que se nos pasa por la mente.

Carta para recuperar una amistad

Querido amigo,

Lo sé, hace tiempo que no hablamos. Todavía recuerdo cuándo empezamos a llevarnos bien y como, poco a poco, nuestra amistad se fue haciendo gigante. Por mi mente pasan un montón de recuerdos juntos, la mayoría de ellos con una sonrisa dibujada en la boca. Otros, los no tan buenos, también están porque ¿qué sería de una amistad sin ellos?

Quizás la época que vivimos juntos era la más fácil, la de tener amistades a montones, verse todos los días… Daba igual cuál fuera el plan: siempre había una llamada de teléfono, una excusa para quedar, un problema que contar o un cotilleo con el que reír. Y ahora que la vida se ha vuelto más complicada y que exige un poco más de cada uno, no estamos a la altura. Quizás es que nuestra época pasó y me niego a aceptarlo. Pero realmente no creo que sea así. 

Nunca es tarde para recuperar amistades

Somos de los que se han entendido apenas con una mirada, de los que nos hemos contado de todo y, sin embargo, hemos sido tan inocentes que pensábamos que nada iba a cambiar entre nosotros. Pero ahí llego: la distancia, el frío, los caminos separados.

Sería tonta si te dijera que no te he odiado un poco en este tiempo. Pensando por qué tuvo que pasar eso, por qué no escribías para preguntarme qué tal o por qué no te pasaba lo mismo que a mí. En conclusión he sacado dos respuestas: no todo el mundo siente igual ya que quizás tú estés genial y, por otro lado, no todo el mundo reconoce que echa de menos.

He dado muchas vueltas a esto y, a pesar de que tengo la necesidad de seguir avanzando por el camino que he andado hasta ahora sin ti, de seguir creciendo y viviendo, me gustaría tenerte cerca para vernos crecer como lo hicimos años atrás. Y lo más importante es que creo que podríamos hacerlo. Nos costará mantenerlo, nos costará que vuelva a ser como antes, nos costará empezar, pero estoy segura de que merecerá la pena. ¿O no la merece acordarnos de todos esos momentos juntos después de tanto años? Estoy segura de que la vida nos tiene preparadas mil anécdotas más para contar que solo podremos vivir si, después de leer esto, tú también estás dispuesto a trabajar en esta amistad de nuevo.

No dejemos que la distancia nos vuelva a invadir. No dejemos que el frío llegue de nuevo. Me ha costado dar este paso pero sin duda estoy decidida a ir a por ello. Quiero recuperarte, amigo.

Y tú, ¿estás dispuesto a mojarte también?