El nivel de exigencia de las divorciadas jóvenes

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Te enamoraste como una loca, como debe ser; creíste que era un amor para toda la vida y que tu relación de pareja era tan ideal como para firmar un papel que os convirtiera en marido y mujer. Una forma de legalizar vuestro amor que al final resultó perecedero. Y ahora, ¿qué le pides a la vida?, ¿qué les pides a los hombres? Este es el nivel de exigencia de las divorciadas jóvenes.

El nivel de exigencia tras el divorcio

El divorcio no es un drama en sí, es más bien un engorro legal que nada tiene que ver con el desamor. Lo que sí es un drama es la ruptura sentimental, como todas las rupturas hayan pasado o no por el altar. Pero es cierto que las divorciadas jóvenes, a excepción de esas kamikazes que se lanzan a los brazos de cualquier hombre tóxico, tienen un nivel de exigencia más alto después de haber pasado por un trago como es el divorcio.

Las divorciadas jóvenes pasan por varias etapas. La primera etapa es la de rehuir todo contacto con el género masculino en el que se intuya una pizca de atracción. En esta etapa, los únicos hombres con los que quieren tratar son los que están situados en la friendzone. Pero un tiempo después, las necesidades fisiológicas rompen sus esquemas de castidad y empieza una etapa puramente sexual. El hombre como objeto sexual pero, por favor, de calidad.

Poco a poco su corazón se irá abriendo y querrán volver a enamorarse. Pero esta vez es más difícil, porque no van a dejar que la decisión la tome solo el corazón, que ya vimos cómo terminó la última vez. En esta etapa analizan minuciosamente cualquier comportamiento sospechoso del hombre, machismo, celos, egocentrismo...y acaban por desistir de tener una nueva relación. El nivel de exigencia está al máximo, no van a elegir a cualquiera.

La etapa de nivel de exigencia máximo debe concluir en algún momento, porque es imposible encontrar al hombre ideal a no ser que le arranquemos del cartel de una película. Así que las divorciadas jóvenes van bajando gradualmente sus criterios de selección hasta que se encuentran otra vez en la tesitura de ¿es pronto para volver a casarme? Y el ciclo comienza de nuevo.