Por qué nunca deberías preguntarle a una mujer si quiere tener hijos

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Cuando te preguntan si quieres tener hijos

A veces tendemos a pensar que la vida ideal es tener una relación de pareja, casarte y tener hijos preciosos. Para algunas personas ese es, efectivamente, el ideal, pero para otras no. En ambos casos, para las que no quieren y para las que quieren pero no pueden por los motivos que sean, algunas preguntas pueden resultar de lo más incómodas, como esa de si quieres tener hijos o no, la de cuándo te casas o la de por qué no tienes pareja.

Por qué debes evitar las preguntas sobre los hijos

Cuando nos planteamos cómo reaccionar a esas preguntas entrometidas que se le hacen a las mujeres solteras lo hacemos desde el punto de vista de quienes están conformes y felices con esa situación sentimental. Pero, ¿alguien se ha parado a pensar en el efecto que causan esas preguntas en una persona que está buscando pareja desesperadamente? Porque también las hay. Y esas preguntas duelen.

Lo mismo pasa con el tema de la maternidad, más delicado que el tema de los novios, las parejas o las bodas. Preguntar a una mujer si quiere tener hijos cuando no es tu amiga íntima o no la conoces demasiado supone un riesgo porque puedes amargarle el día con tu curiosidad. ¿Y si esa mujer sí quiere tener hijos pero no puede por alguna causa biológica o porque no concibe la maternidad en solitario y no tiene pareja?

Hacemos un inciso para recordar que nacer mujer no te obliga a ser madre, que el reloj biológico de algunas mujeres no se ha activado nunca ni se activará y que la maternidad no entra en sus planes. Si te topas con estas mujeres y preguntas por el tema de los hijos seguramente te encontrarás con una respuesta incómoda a la altura de tu pregunta. Pero no son ellas las que nos preocupan.

Nos preocupa toda esa gente que no comprende que haya otras formas de vida diferente a la suya. Que no entiendan que las relaciones de pareja pueden ser diferentes, más abiertas, más cerradas, más felices, más por inercia o que hay mil formas de entender el amor o que no todo el mundo tiene que reproducir los mismos esquemas vitales. Pero como uno nunca sabe qué hay detrás de las decisiones de los demás, no hay por qué preguntar por temas que van directos a la intimidad.