Segundas nupcias: cuándo es pronto para volver a casarse

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Hay muchas personas que creen en las relaciones de pareja pero no en el matrimonio. Por el contrario, hay otras personas que no solo creen en el matrimonio sino que poseen una fe inquebrantable en esta institución y se ven en la necesidad de certificar su amor por medio de una boda. Nos situamos así en las segundas nupcias, o terceras o las que sean necesarias. Nos preguntamos cuándo es pronto para volver a casarse.

Tiempos de espera entre boda y boda

Desconocemos el motivo por el que muchas personas necesitan el matrimonio como un medio para consolidar el amor, así que no vamos a entrar a valorar esta postura que, en todo caso, es una cuestión de gustos. Lo que nos estamos preguntando es cuándo es pronto para vivir unas segundas nupcias, cuándo es el momento oportuno para volver a casarse.

Ocurre lo mismo cuando no se trata de matrimonio, es decir, una ruptura de pareja necesita un tiempo de duelo, un tiempo de recuperación y otro intervalo más antes de estar lista para una relación de pareja saludable. Los tiempos no están estipulados en ningún manual tipo 'La perfecta casada' o 'Por qué vivir en pecado cuando puedo casarme las veces que quiera'. Y es que en asuntos de amor los tiempos los marca el corazón. Y en asuntos de matrimonio también.

La legislación vigente nos permite casarnos cuantas veces queramos siempre y cuando nos divorciemos antes de nuestra anterior pareja, así que las adictas a las bodas solo tienen que esperar un tiempo prudencial hasta haber superado la ruptura anterior. Una vez que te vuelves a enamorar, no existe el pronto o tarde para volver a vivir el día más especial de tu vida por segunda vez.

La única diferencia entre un segundo matrimonio y el primero es que esta vez tendrás más experiencia en la organización de la boda, te quedará más bonita y además estarás más convencida de que esta vez sí es la definitiva. Pero no te rompas mucho la cabeza buscando el momento más oportuno para casarte otra vez. Si es lo que te pide el corazón, nunca es demasiado pronto.