Tipos de polvos de maquillaje y cómo aplicarlos

Trucos de experta en make up

Eugenia Carré

Entre los polvos, hay que aprender a distinguir entre los polvos de sol, maquillaje en polvos, polvos translúcidos y polvos iluminadores. Cada uno de ellos cumple una función fundamental en nuestro maquillaje, por lo que debemos aprender a sacarles el máximo partido. 

Tipos de polvos de maquillaje

- Polvos de sol: sirven para subir un tono nuestra piel, muchas veces los utilizamos en verano como única base de nuestro maquillaje de rostro, por el buen color que tenemos en la piel. Para acentuar sus propiedades lo ideal es, aplicarlo justo debajo del hueso del pómulo y, con movimientos circulares, maquillar hasta la manzana de la mejilla. Le daremos un toque de color en todo el contorno de la frente y, para el famoso efecto Sun kissed, aplicaremos polvos en el tabique de la nariz que uniremos con la manzana de las mejillas. Si quieres seguir con la misma gama cromática, aplica en un tono sutil, los polvos de sol como sombra en nuestro párpado móvil. 

- Polvos translúcidos: son de color blanco y se utilizan para fijar el maquillaje, evitar brillos y dotar a tu piel de un aspecto aterciopelado. Este tipo de polvos se aplica al final de todo el maquillaje y, no debemos porqué preocuparnos ya que son totalmente transparentes por lo que no alterarán el tono de nuestro maquillaje.

- Polvos minerales: en este tipo de polvos se engloban distintos tipos de maquillajes, como puede ser la base, el corrector o el colorete. Una forma distinta de aplicar el maquillaje de una manera muy natural pero con un acabado impecable. La base de maquillaje normalmente es la mezcla de dos polvos diferentes para conseguir una tonalidad perfecta que se funde perfectamente con nuestra piel. Este tipo de polvos, son inorgánicos, libres de aceites, perfumes, alcohol, o cualquier tipo de ingrediente comedogénico, es decir que taponen los poros favoreciendo la aparición de acné. 

- Polvos iluminadores: los iluminadores solemos conocernos en un formato líquido, pero los iluminadores en polvo funcionan a la perfección y de una manera muy sutil, proporcionando una luz propia a nuestro rostro. Los puntos clave más comunes a la hora de iluminar son bajo el hueso de la ceja, el lagrimal y la parte alta de los pómulos.