Retortijones en el estómago: causas de su aparición

La causa va a determinar el grado de dolor en la zona abdominal

Marta Valle

Retortijones en el estómago: causas de su aparición

Los retortijones representan un síntoma que nos previene de la existencia de una anomalía en el sistema digestivo que se está materializando en forma de dolor. Estas molestias pueden estar originadas por una multiplicidad de causas que abarcan desde una colitis, una infección bacteriana, una acumulación anormal de gases en el tracto intestinal, el síndrome del colon irritable, sensibilidad a determinados alimentos, una infección parasitaria, el abuso de medicamentos o, simplemente, el hecho de disponer de malos hábitos alimentarios. La causa va a determinar el grado de dolor que se genere en la zona abdominal y, por tanto, la intensidad de los retortijones que nos avisen de tal anomalía.

Causas frecuentes de la aparición de retortijones

El intestino puede ser fuente de origen de multitud de síntomas relacionados con anomalías del sistema digestivo. Los retortijones pueden aparecer acompañando a problemáticas estomacales tales como la diarrea o el estreñimiento, casos en los que la procedencia del dolor suele identificarse con el tracto intestinal. El dolor intenso que pueden generar patologías como las descritas se describen frecuentemente a modo de retortijones, por lo que se puede suponer que disponen de un carácter cólico.

Los retortijones suelen aparecer en la zona abdominal y siempre con un cariz intermitente, es decir, que se dan en oleadas o intervalos en los que conviven alternados periodos poco molestos o ausentes de ningún dolor con otras etapas en las que la dolencia puede llegar a ser muy aguda. En estas ocasiones, la anomalía sufrida obliga a la paciente a acudir rápidamente al baño a realizar una deposición que, además, por norma general suele tener un carácter diarreico.

Los retortijones también se pueden materializar en aquellas problemáticas estomacales que redundan en una sensación de inflamación en el abdomen o en una necesidad imperiosa de expulsar los gases acumulados en el intestino. En última instancia, estos síntomas también pueden servir como un indicativo para avisarnos del padecimiento de patologías con un carácter más severo, como aquellas en las que se pueda presentar sangre en las heces o cualquier otra señal que sea considerada alarmante tanto por el médico como por la propia paciente.