Deportes buenos y malos para el dolor de espalda

Deportes buenos y malos para el dolor de espalda

La generación de dolores de espalda es una de las mayores preocupaciones en la sociedad moderna. Muchos especialistas, médicos y fisioterapeutas recomiendan la práctica de deporte como medida preventiva ya que, de esta forma, podemos fortalecer un área corporal tan sensible como la tratada a la par que evitar el desarrollo de patologías que nos puedan conducir a una peor calidad de vida. Es de tal importancia esta cuestión  que diversas fuentes médicas establecen que alrededor de un 90% de las mujeres sufrirá, a lo largo de su vida, algún tipo de episodio relacionado con dolencias en la espalda, especialmente en la zona lumbar.

Tipos de deporte recomendables para la espalda

Resulta necesario decir que, siempre que se desarrolle de forma continua y moderada, la práctica de cualquier deporte va a ser positiva para el mantenimiento saludable de nuestro cuerpo. Sin embargo, si nuestra intención redunda en el desarrollo específico de la musculatura de nuestra espalda podemos recurrir a prácticas como la propia musculación en el gimnasio, disciplinas de mantenimiento y relajación tales como el pilates o el yoga, así como la ejercitación a través del nado. Por supuesto, es absolutamente imprescindible contar con la supervisión de un monitor que corrija continuamente nuestros movimientos.

Entre los deportes que pueden incrementar el riesgo de sufrir algún tipo de dolor de espalda, contamos con aquellos que, de forma concreta, obligan a la columna vertebral a realizar movimientos de flexo-extensión, a continuas vibraciones o una torsión brusca y mantenida. También resulta pertinente señalar aquellas disciplinas deportivas que tienden a desarrollar más la musculatura de un lado de la espalda que del contrario. Como ejemplos de deportes que reúnan estas características tenemos el golf, el tenis, el pádel, el squash o el windsurf.

Como consejos generales conviene evitar la realización de grandes esfuerzos físicos después de un largo periodo de inactividad, realizar un programa de ejercicios que potencie los músculos de la espalda, preparar especialmente esta zona si vamos a practicar un deporte que haga uso de ella, ejecutar los movimientos con precisión y procurar evitar, siempre que nuestro cuerpo tienda a desarrollar patologías en esta zona, toda aquella ejercitación que la perjudique específicamente. 

Marta Valle  •  lunes, 1 de julio de 2013

DF Temas

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