Las consecuencias de llevar tacones para la espalda

Tacones y dolor de espalda

En los últimos años, la comunidad médica ha insistido mucho en el hecho de que el uso de tacones excesivamente altos perjudica gravemente la salud de la espalda. Aunque resulte una obviedad absoluta, ninguna mujer nace con los tacones puestos, la forma natural de la posición de los pies cuenta con el apoyo de la totalidad de la planta en el suelo. De esta forma, al usar calzado con tacones rompemos la curva natural de la espalda y, por tanto, somos más proclives a sufrir dolencias de diferentes grados e intensidades.

Influencia de los tacones en los dolores de espalda

Vistas las repercusiones que el uso de tacones puede tener en nuestra salud, el único beneficio que encontramos atañe únicamente a la estética. Según los expertos, un buen tacón nunca debe superar los tres centímetros y ha de ser lo suficientemente ancho para que el pie pueda tener un punto de apoyo necesario para no provocar desequilibrios. Esto puede llevar al extremo en el que muchas mujeres llegan a reconocer que cuando no usan tacones les duele la espalda. Esta patología responde al hecho de que su frecuente utilización ha acostumbrado al cuerpo a una mala posición.

Ha de quedar claro que tampoco debemos ser extremistas y erradicar por completo los tacones altos de nuestro armario. Las recomendaciones referidas hacen alusión, sobre todo, a aquellas mujeres que usan este tipo de calzado a diario. Por lo que no existe ninguna negligencia al utilizar zapatos de esta clase de forma eventual. En esta coyuntura, la columna vertebral es la zona de la espalda que más llega a sufrir dado que, en todo momento, la estamos obligando a adoptar una postura incómoda y forzada.

En definitiva, tanto los músculos como las vértebras y los ligamentos adoptan una posición absolutamente diferente a la que naturalmente posee, dando paso a una serie de modificaciones que afectan a la espalda desde la zona lumbar hasta la cervical. Podéis, a fin de cuentas, reforzar la zona para intentar minimizar el impacto del uso de calzado con tacones altos a través del refuerzo con pesas de la zona, de la práctica de ejercicios de estiramiento o de disciplinas deportivas como el pilates, el yoga o el taichi. Por último, hay que procurar combinar esta clase de zapatos con otros de suela plana, deportivas o chanclas. 

Marta Valle  •  sábado, 1 de junio de 2013

DF Temas

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