Falsos mitos sobre la leche materna

Beatriz Iznaola

La leche materna tiene muchos falsos mitos y leyendas en su contra. Desde tiempos remotos se han ido creando distintas leyendas, que han pasado de generación en generación. Hoy, gracias a la avanzada tecnología y a los estudios científicos sobre salud y maternidad, se puede ya saber qué es verdad y qué es mentira. Podríamos citar infinidad de falsos mitos, pues nunca acabaríamos de mencionarlos todos. Así, vamos a resaltar los que más suelen escucharse. 

Falsos mitos sobre la leche materna

En muchas ocasiones habremos escuchado que hay mujeres que no tienen buena leche para alimentar a sus hijos, por ser casi agua. Esto es totalmente falso. Todas las madres tienen una leche de calidad para poder dar a sus recién nacidos. La naturaleza es sabia y, hasta en países donde las mujeres están rozando la desnutrición, el propio organismo acude a sus reservas para conseguir leche de calidad  y así poder dar de comer a sus pequeños. Sí es cierto que en los primeros momentos de lactancia la leche tiene un aspecto acuoso, pero es algo totalmente normal, todo forma parte de un proceso del organismo de la mujer. También se cree que si la mujer pare por cesárea es más complicado que la mujer pueda dar leche materna a su hijo, es totalmente falso. Sí es más complicado si se realizan muchas prácticas hospitalarias después del parto, pues esto sí perjudica bastante a la lactancia. 

Los bebés, frente a lo que se suele afirmar, se alimentan plenamente con la leche materna. La Organización Mundial de la Salud recomienda que solamente consuman leche materna hasta los seis meses, sin tener que aportarles una dosis de leche en biberón. No hay límite de tiempo para las comidas del bebé, siempre han de ser "a demanda", es decir, hasta que el pequeño se sacie. Así, el tiempo dependerá de lo rápido que coma el bebé. No debemos ponerles límites en la lactancia, después ya sí, para evitar la obesidad en el futuro.