Nuestras mayores preocupaciones en la menopausia

Laura Sánchez

Preocupaciones en la menopausia

Estamos dispuestas a encontrar todos esos aspectos positivos de la llegada de la menopausia. Pero no podemos obviar que se trata de una etapa de la vida que marca el inicio de la madurez y, por lo tanto, nuestras preocupaciones van a ser totalmente diferentes.

Como reflexionar acerca de lo que nos preocupa nunca ha sido algo negativo, vamos a hacer un recuento de todas esas cuestiones que empiezan a tomar más importancia una vez llegadas a la menopausia.

Preocupaciones emocionales en la menopausia

La menopausia supone el fin de la edad reproductiva, algo que influye mucho en nuestra forma de ver la vida. No se trata de que nos podemos olvidar de nuestra función de madres, sino que hemos llegado a una etapa en la que la relación con los hijos puede tomarse de forma diferente, menos protectora y más cómplice.

También es el momento de hacer balance de nuestra vida, cuáles son todas esas cosas que hemos dejado en el camino por falta de tiempo, de dinero o de decisión y ponernos a ellas, dedicarnos más tiempo a nosotras mismas y recuperar las ilusiones que habíamos dejado escondidas por el exceso de responsabilidades.

La llegada de la menopausia inevitablemente nos conduce a pensar no ya en la madurez que estamos viviendo, sino en la vejez a la que algún día llegaremos. Así que también es un buen momento para garantizarnos una buena calidad de vida en la que no debemos descuidar las actividades sociales ni las intelectuales.

Preocupaciones de salud en la menopausia

Aunque si hablamos de calidad de vida, el sustento principal va a ser nuestra salud. Y esa es una de las preocupaciones fundamentales en la menopausia. Los trastornos de la menopausia debilitan nuestro organismo y nos encontramos sin fuerzas, cansadas, con cambios de humor y preocupadas por las consecuencias de la falta de estrógenos.

El envejecimiento de nuestro cuerpo no es únicamente una preocupación estética, sino que es el momento de plantearse cuáles son nuestros puntos más débiles en cuestiones de salud, si los huesos, si el sistema cardiovascular, si el sobrepeso o incluso los trastornos emocionales. Una vez hayamos descubierto lo que más nos preocupa no cabe más que ponernos en manos de especialistas para reducir el riesgo de enfermedades.

No debemos tomarnos las preocupaciones propias de la menopausia como algo negativo, sino como una reflexión que nos conduzca a preservar nuestra salud. Dicho esto, tampoco conviene agobiarse y pensar demasiado en todos esos inconvenientes de salud que conlleva la edad, porque lo principal para una buena calidad de vida es mantener la alegría y la ilusión.