Cómo cuidar la flor de Pascua para conservarla más allá de la Navidad

Los cuidados de la Poinsettia

Sandra Llorente

Una de las compras habituales en los hogares en Navidad es la flor de Pascua o flor de Nochebuena. Esta hermosa flor originaria de México y Centroamérica se ha convertido en un símbolo navideño en todo el mundo. Sus preciosas hojas rojas combinadas con las verdes hacen que sea una planta ornamental ideal para estas fechas. Sin embargo, la flor de Pascua requiere unos cuidados especiales que se deben de seguir para conservarla todo el año. De esta manera, no sólo tendremos una preciosa flor de Nochebuena para el año siguiente, sino que salvaremos una planta. Toma nota de estos consejos para cuidar la flor de Pascua y conservarla más allá de la Navidad

El origen de la flor de Pascua

La flor de pascua, también llamada flor de Nochebuena o flor de Navidad, es originaria de México y Centroamérica. Se encuentra de forma silvestre en climas húmedos y elevaciones medias altas, sobre todo hacia la costa, por lo que es propicia para climas templados. Cuando crece, esta planta toma la forma de un hermoso y gran arbusto, y se suele encontrar al pie de cañadas y ríos, ya que le gusta la humedad. Con el pasar de los años, se ha convertido en una planta de interior, de la que se cultivan más de 100 variedades diferentes en todo el mundo.

Cómo cuidar una flor de Pascua correctamente: 9 consejos

Como imaginarás por su hábitat natural, esta hermosa planta no le gusta pasar ni mucho frío ni mucho calor. Por eso, se ha convertido en una planta perfecta para interior, siempre que se tengan los cuidados pertinentes con ella.

1 Es importante que se mantenga en un lugar iluminado de la casa, ya que es necesaria para mantener la coloración roja de sus flores. Sin embargo, la luz directa de los rayos solares podría dañarla.

2 Le gusta la humedad, por lo que si vives en un clima muy seco deberás impregnar el ambiente con un atomizador con agua, sobre todo en la temporada de más calor.

3 Puede llegar a soportar hasta los 40ºC, pero su temperatura ideal son 20-22ºC por el día y 16ºC por la noche, así que lo ideal es que la alejes de fuentes de calor como la calefacción. Por otro lado, en verano intenta tenerla en un lugar fresco e iluminado de la casa.

4 Aunque le gusta la humedad, el riego ha de ser moderado, para no pudrir la raíz. Una o dos veces por semana con riego moderado es suficiente. Además, algunos aconsejan no regarla directamente por la tierra, sino desde la base, por lo que una manera ideal sería dejándola durante unos 30 minutos una o dos veces a la semana inmersa en un plato con agua para que las raíces absorban el agua necesaria.

5 Precisamente por esto, es bueno que su tierra tenga un buen sistema de drenaje, de manera que permita que la humedad no se quede en la raíz. Lo ideal es un sustrato rico en sustancias orgánicas con un poco de turba.

6 No tolera las corrientes de aire, por lo que debes tenerlo en cuenta cuando elijas un lugar para colocarla.

7 Para que florezca de un año para otro, después de la floración necesitará entre 12 a 14 horas de oscuridad al día. Dependerá un poco de dónde vivas, pero en temporadas en las que la noche dure menos, como en verano, puedes taparla con una bolsa negra por la noche y destaparla hasta después de unas horas de haber amanecido.

8 Tras la floración, una vez que caigan las hojas, deberas podarla dejando un tallo de unos 6 cm. Lo ideal es abonarla con un abono rico en nitrógeno cada 10 días hasta la época de floración.

9 Si vives en un clima templado, podrás tenerla incluso en el jardín, y sus cuidados serán mucho más sencillos.

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