El Quinto Sol: leyenda mexicana corta que explica el origen del ser humano

Así nació el hombre según el pueblo azteca

Azucena Zarzuela

Leyenda mexicana corta: el Quinto Sol

Cuántas teorías circulan en torno al origen y evolución del ser humano, ¿verdad? Ciencia, religión, mitos... Cada uno tiene sus propias creencias acerca de cómo se creó el mundo y esta vez en Diario Femenino vamos a contarte la visión del pueblo azteca. Una visión que se centra en la leyenda mexicana del Quinto Sol, un relato corto sobre el nacimiento de los humanos que te fascinará. ¿Preparada? 

Versión corta de la leyenda mexicana del Quinto Sol

La arqueología aún sigue revelando un pasado muy rico en tierras mexicanas. Tanto es así, que al contemplar la majestuosidad de las construcciones de Teotihuacan hay quienes acreditan su edificación a los mismos Dioses. Sin embargo, sus ancestrales ciudades no son las únicas que aún brillan. La tradición y la cultura azteca, con cientos de años a sus espaldas, hoy también tiene a sus numerosos seguidores para explicar el mundo de una manera sensitiva y con una gran belleza onírica. Sus mitos y leyendas nos hablan del nacimiento del sol, de la fundación de sus montañas o de la misma creación del hombre… Y, aunque hoy en día la ciencia desmonta su génesis, estos relatos mágicos no deben caer en el olvido.

La leyenda del Quinto Sol, que se conoce desde tiempos toltecas, nos acerca al nacimiento del hombre y la preocupación de los Dioses porque alguien habitara la Tierra, tras cuatro anteriores tentativas malogradas. Fue así, como bajo la adoración de Queatzalcóatl, las deidades sobrenaturales se reunieron para dar vida a la especie humana. Mictlantecuhtli era el guardián de los huesos sagrados con los que anteriormente se habían llevado a cabo los intentos fallidos. El primero se dirigió al segundo solicitando los huesos, pero el custodio exigió antes superar una prueba.

Queatzalcóatl debía hacer sonar el caracol que Mictlantecuhtli le entregaba y conseguir dar cuatro vueltas en su círculo interior. La misión parecía imposible ya que éste no mostraba ninguna apertura por donde poder entrar. Pero el ingenio pronto despertó. Nuestro protagonista convenció a los gusanos para que hicieran los huecos en la caracola y a las abejas para que se adentraran y la hicieran sonar. La prueba estaba superada y los huesos fueron entregados.

Por una lado, juntó los de los hombres y, por otro, los de las mujeres. Pero la misión no iba a ser tan fácil. Y es que Mictlantecuhtli se arrepintió y trató de recuperar los huesos. Fue así como éste mando a sus seguidores cavar un hoyo, en el que cayó muerto Queatzalcóalt esparciéndose nuevamente las reliquias preciadas por el suelo. Se había vuelto al principio.

Como nuestra historia está protagonizada por Dioses y no hay nada que a ellos se les escape, Queatzalcóatl resucitó y recogió de nuevo los huesos. Y gracias a la ayuda de la doncella Quilaztli, quien los molió y los depositó en una vasija de gran belleza, la misión continuó su curso. La creación de la especie humana estaba más cerca.

Ante la presencia del resto de los Dioses, Queatzalcóatl vertió su sangre y semilla sobre el polvo de huesos y, tras hacer penitencia y no pocos rezos e invocaciones, se decretó el nacimiento de los humanos.

El origen del ser humano

¿Cuál es el verdadero origen del ser humano?

Esta leyenda está lejos de las teorías evolutivas darwinianas. Pero el hombre y la mujer, en nuestra evolución, también hemos desarrollado el ingenio y la imaginación, que si bien no explican el mundo, sí alimentan el alma.

Según esta leyenda mexicana, nosotros somos los hijos del Queatzacóatl y también los hijos del maíz. Y es que, ya poblada la Tierra, sus habitantes debían comer. Nuestro protagonista se dio entonces a la tarea de llevarles maíz para que el hombre lo sembrara, cosechara y cuidara y la mujer lo moliera y cocinara. Los roles de género, hoy cuestionados y contra los que tantas mujeres luchamos, también ya estaban creados y definidos. Así Adán y Eva en Mesoamércica eran, respectivamente, Oxomoco, quien debía trabajar la tierra; y Cipactomal, cuya destino sería hilar y cuidar de los hijos.

Este es un resumen del mito del Quinto Sol, al que precedieron, en la cosmología azteca: el Primer Sol, el de la Tierra; el Segundo Sol, el del Viento; el Tercer Sol, el de la Lluvia y el Fuego; y el Cuarto Sol, el del Agua.