Leyenda de Navidad: Belsnickel, el repartidor de regalos en Alemania

La historia del ayudante alemán de Papá Noel

Azucena Zarzuela

Nos parecemos más de lo que nos imaginamos. Y es que, las personas, da igual del rincón del planeta del que seamos, tenemos más cosas en común que matices que nos diferencian. Y lo mismo le pasa a la Navidad. Un mundo plural la ha globalizado y no hay hogar que se resista a celebrarla. Y aunque los valores que representa son universales (la familia, la bondad, la generosidad, la fiesta…) hay costumbres propias de cada región que hacen que la Navidad también sea diferente en cada casa.

Esta vez nos detenemos en el folclore alemán y en el de los Países Bajos para hablar de la leyenda de Navidad de Belsnickel, el auténtico portador de regalos en estos países. Eso sí, a éste se le representa enmascarado y bastante menos alegre que al archiconocido Papá Noel. Descubramos sus travesuras.

Leyenda navideña alemana: ¿quién es Belsnickel?

También conocido como Persnickel encuentra sus raíces en la mitología nórdica, especialmente la relatada en la región del antiguo Palatinado. Vestido con pieles de animales para soportar el frío invernal y las bajas y gélidas temperaturas, la narración ancestral nos dice que él era el encargado de señalar y distinguir a los niños que habían sido buenos de aquellos que se gobernaban por el mal. Para los 'buenos' había regalos y sorpresas y para los 'malos' castigos y golpes. Recordad que ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos. Y que entre el premio y el castigo hay siempre un amplio recorrido de generosidad y bondad. Ya sabemos que las cosas no son blancas o negras.

Sin embargo, la vida da muchas vueltas y con el tiempo y, sobre todo, la presencia omnipresente de la Iglesia Católica en Europa en la Edad Media, nuestro protagonistas empezó a perder identidad propia para acabar como simple acompañante de San Nicolás o Santa Claus. De ser el dueño de la noche navideña y el héroe navideño de todos los niños, Belsnickel acabó convertido en un simple ayudante durante décadas, donde San Nicolás hace de 'Poli bueno', dejando regalos, y Belsnickel, el 'Poli malo', que repartía castigos. Malas cartas le tocó llevar a nuestro personaje de hoy en el juego de la Navidad por aquel entonces. Paciencia, que ya sabemos que la vida da segundas y hasta terceras oportunidades.

Belsnickel: ¿repartidor de regalos o de castigos?

Y así fue como con la imposición en el norte de la iglesia luterana, ésta le devolvió a la tradición secular y le alejó de San Nicolás para dotarle de nuevo de voz propia. Pero no logró limpiarse del todo su mala fama (el Catolicismo no se borra del todo, siempre deja huella). De él se dice que se presenta con aspecto mezquino, con ropa desgastada y harapienta. Sucio y andrajoso, incluso, se dice que se hace acompañar por un palo o látigo para golpear a los 'niños malos'. Vamos, que dan ganas de echar a correr si no fuera porque sabemos que viene a traernos regalos.

Suele hacer acto de presencia en las casas unos días antes de que arranque la Navidad, jugando con el miedo que provoca su aspecto y la alegría que genera con sus sorpresas. Y ojo, llega envuelto en mucho ruido pues le encanta golpear las ventanas y las puertas.

Y aquí llega la sorpresa. A diferencia de Papá Noel que se oculta de la mirada de los pequeños y que baja por la chimenea mientras los niños duermen y le gusta trabajar a hurtadillas sin que nadie le vea; Belsnickel hace su entrada en escena por todo lo alto en busca del aplauso o del rechazo. Solo cubre su rostro con una máscara, pero se deja ver y tocar por los niños. Es el héroe de leyenda preferido por los benjamines, sobre todo, por los más desafortunados, ya que en él también se ha proyectado la imagen de quien agasaja a quien más lo necesita. Algo así como el Robin Hood de la Navidad.

¿Y tú? ¿Conocías la leyenda de Navidad de Belsnickel? ¿Conoces algún otro relato navideño? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

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