Leyenda mexicana de la cueva del Cerro de Macuiltépetl: ¿un lugar maldito?

¿Te atreves a sumergirte en esta historia de terror?

Azucena Zarzuela

La historia, aunque es pasado, siempre deja su huella en el presente. Y lo mejor es vivir con la mirada puesta en el futuro, porque a nadie le gusta despertar a los fantasmas para que nos atormenten, ¿verdad? De ésto, precisamente, trata la leyenda mexicana que esta vez os narramos en Diario Femenino: el mito de la cueva del Cerro de Macuiltépetl. Bueno, de ésto y de avaricia, y es que ya nos lo recuerda el dicho popular: "la avaricia rompe el saco". Pero vayamos al principio.

Una leyenda mexicana que te dejará temblando de miedo

En 1817 fue levantado un fuerte en la cúspide del Cerro de Macuiltépetl, donde se asentaban los soldados al mando de Guadalupe. Un día, la mala fortuna les llamó a la batalla, dejando allí sus pertenencias y no pocas riquezas custodiadas de la zona. Antes de coger las armas, todo fue escondido y ocultado en las cuevas naturales que el cerro ofrecía y en los túneles que durante semanas nuestros valientes habían excavado. La contienda no les fue favorable y la vida se la dejaron en el campo de batalla.

El bando ganador trató de hallar el botín. Pero el cansancio y las pocas ganas de permanecer en esa tierra bañada por la sangre hicieron que pronto desistieran de la hazaña. En sus manos solo se llevaron el orgullo de la victoria y nada de riquezas. Y es que, el lugar parecía estar en su contra.

¿Qué ocurrió realmente en la cueva del Cerro de Macuiltépetl?

Muchos años tuvieron que pasar para que arrancara nuestra leyenda. Con la paz ya en esas tierras, una familia disfrutaba de un día de campo en la cima del cerro. Una pelota desencadenó la tragedia. Y es que, un mal golpe de uno de los pequeños hizo que el balón desapareciera entre la maleza. El llanto de los niños provocó que la madre y la hija más mayor de la familia salieran en su búsqueda.

La pelota había caído cerro abajo. Con cuidado y descendiendo por una brecha para darle alcance hallaron a mitad de camino un túnel del que salía un resplandor muy intenso. Aquí y como no podía ser de otra forma, entra la curiosidad en escena. Madre e hija se adentraron en las entrañas del cerro para descubrir riquezas e importantes objetos de valor. Deslumbradas por el oro, la madre decidió coger cuantas monedas pudo para llevárselas. Pero no contenta ni conforme con ello, pidió a su hija que la esperara en el túnel y custodiara y protegiera las riquezas mientras ella volvía con ayuda para sacar todo de allí. La joven solo debía vigilar que nadie se acercara al tesoro que su madre ya pensaba suyo.

Sin embargo, como si de una maldición se tratara por toda la sangre derramada por esos bienes, una fuerte niebla cubrió el lugar. Nada se veía. Y aunque la madre pronto regresó siguiendo el mismo camino no pudo encontrar nunca la entrada del túnel. Gritó el nombre de la pequeña, pero solo el silencio de la oscuridad le respondió. Fueron días de búsqueda desesperada sin descanso, pero la boca del túnel nunca volvió a aparecer. Cuando se cumplía un año de la desaparición, la familia se resignó y dio por perdida a la niña.

Desde entonces, hay quienes aseguran ver a una niña con rostro asustado por el lugar, pero que al tratar de acercarse a ella para ayudarla se desvanece envuelta en una densa niebla. Otros aseguran que es mejor no seguirla, porque de hacerlo te llevará a su cueva y tu destino será el mismo que el de ella.

Lo único cierto que se sepa es que hoy en día ese cerro es un área recreativa que cuenta con vigilancia permanente para disfrute y seguridad de las familias. Aunque allí se siguen relatando estas historias e, incluso, se habla de crímenes y rituales satánicos que como poco hace que una se acerque a visitar el cerro con las mayores precauciones.

¿Conocías la leyenda mexicana de la cueva del Cerro de Macuiltépetl? ¿Qué te ha parecido? ¡Cuéntanos cuáles son tus relatos mexicanos favoritos en los comentarios!