La milagrosa leyenda mexicana de la Virgen de la Soledad y la Mula

El milagro que se esconde detrás de la Patrona de Oaxaca (México)

Azucena Zarzuela

Por todos es sabido que el pueblo mexicano está lleno de gentes con fe. La fe católica es la que inspira y da calor a sus almas y corazones. Y en ésta, son muchos los milagros que se relatan de sus protagonistas, por los que hoy en día son adorados como santos y patrones de sus ciudades. Y es que, entre los milagros y las leyendas hay una línea muy fina para distinguirlos. ¿Es la fe la que crea la leyenda o es la leyenda la que acaba provocando el fervor y la pasión?

Hasta tierras de Oaxaca viajamos esta vez para conocer la leyenda mexicana de la Virgen de la Soledad y la Mula. También es un viaje en el tiempo, pues debemos poner nuestro pensamiento en 1620 para conocer los hechos que desde entonces se relatan que acontecieron.

Nuestra Señora de la Soledad y la Mula: cuando la fe crea un mito

Cuenta la leyenda que, por aquel entonces y en aquel escenario, un joven arriero llevaba a sus mulas, procedente de Veracruz, por la que entonces empezaba a ser una floreciente ciudad en su camino a Guatemala.

Su sorpresa fue tremenda cuando descubrió que junto a sus pertenencias, una mula más se había sumado a su séquito. Ésta portaba una enorme caja que, sin duda, le requería un gran esfuerzo. Nuestro joven protagonista no reconocía ni la mula ni la caja, pero ésta no se separaba del arriero.

Cuando apenas quedaban unos pasos para alcanzar la Ermita de San Sebastián, la mula frenó en seco y como si un rayo la hubiera traspasado cayó muerta al suelo sin emitir sonido alguno. El arriero trató de levantarla, pero ya nada se podía hacer por el pobre animal. Tanto peso sobre sus lomos le había dado el peor de los finales, pero la gloria de mito en la tradición y el folclore popular.

La leyenda mexicana que explica cómo nació la Patrona de Oaxaca

El arriero, sabiendo que el animal no era suyo, tuvo miedo de ser acusado de haberlo maltratado y lo que era peor, de robar la pesada caja. Por ello, no dudo en contar cuanto sabía del animal y su carga a las autoridades. Y así fue como el alcalde de Oaxaca y su policía acudieron para ser testigos de lo que la caja guardaba y atesoraba.

La curiosidad hizo que la caja fuera abierta allí mismo, junto al ya cadáver de la mula, por los oficiales. Sorpresa y admiración cubrió el rostro de los presentes. Pero había más. Un calor especial de paz y amor se instaló en el corazón de todos aquellos testigos presentes en la apertura de la caja. Y es que, en ella encontraron una hermosa talla de Jesucristo, la cara y las manos de la Virgen María, un crucifico y un letrero que decía: "la Virgen de la Pies de la Cruz". La imagen nunca fue reclamada ni interpuesta ninguna denuncia por extravío de mercancías. Tampoco hubo nadie que preguntara por ellas.

El suceso fue entendido como un milagro, lo que provocó que el Obispo Bartolomé Bohórquez ordenara la construcción de un santuario para la veneración de la Virgen. Y así fue como Nuestra Señora de la Soledad se convirtió en la santa Patrona de Oaxaca. Desde entonces, cada 18 de diciembre la ciudad se convierte en una fiesta para celebrar el día de la que consideran la Reina de Oaxaca.

Hoy en día, la basílica forma parte del centro histórico de la ciudad, que fue declarado Patrimonio Histórico por la Unesco en 1987. Si os acercáis a ella descubriréis su esencia barroca, pero lo que más llamará vuestra atención será su escasa altura. Y en vuestra ruta turística no debéis olvidaros de acercaros a visitar una roca enorme que el pueblo colocó en el lugar donde la mula murió para llevar a los oaxaqueños la fe y los milagros de la Virgen de la Soledad.

¿Conocías la leyenda mexicana de la Virgen de la Soledad y la Mula? ¿Qué te ha parecido? ¡Cuéntanos tus leyendas favoritas o relatos cortos en los comentarios!