Carta de amor para un lugar especial

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Es frecuente asociar los momentos cruciales de la vida a ciertas personas. Personas que nos han consolado, que nos han animado o que nos han regalado los momentos más felices. Pero también podemos asociar esos momentos a ciertos lugares. Lugares donde hemos sido inmensamente felices o tremendamente desdichadas. Lugares mágicos.

Un lugar especial puede ser el parque donde diste tu primer beso, aquel árbol en el pueblo al que siempre te abrazabas cuando te sentías confusa, ese trocito de mar verde esmeralda al que le lanzabas tus dudas, o la sala del museo donde encontrabas la paz y el sosiego. Ese lugar especial con el que has compartido sentimientos, emociones o momentos cruciales se merece una de nuestras cartas de amor. Porque nunca dejaremos de ser parte de ese lugar especial.

Ejemplo de carta de amor para un lugar especial

No te olvido:

Hace ya tantos años que me acerqué a ti por primera vez y desde entonces sigo atrapada en tu magia. Por eso te escribo esta carta de amor, para dejártela entre alguna piedra y que sigas escuchándome aunque no esté cerca. Porque la distancia no es un impedimento para que sigas conmigo, apoyándome, consolándome, haciéndome feliz.

Aún recuerdo la primera vez que me acerqué a ti, cómo me atrajo tu fuerza especial, de tantos corazones solitarios como has rescatado a través de los siglos. Tu figura de piedra estilizada e imponente justo al final del puerto para dar la bienvenida a los barcos. Yo sé que tu función no era únicamente guiar el rumbo de los barcos, también me guiabas a mí, también me reconducías cuando me perdía, también seguía tu luz para volver a casa.

Y cada duda, cada decepción, cada desencuentro, pero también cada triunfo, cada alegría, cada descubrimiento, lo compartía contigo, silencioso testigo y confidente, inquilino del mar. ¿Qué no sabrán tus muros? A veces, cuando mi espíritu estaba calmado me alejaba un poco de ti, pero sin perderte de vista, para seguir compartiendo atardeceres. Y yo te observaba en el vaivén de mi columpio, cómo la noche te iluminaba creando una figura majestuosa.

Mi faro. Siempre llevo tu imagen en mi recuerdo. Han pasado tantos años ya y han sido tantos lugares diferentes, tantas camas distintas en las que mi primer pensamiento al despertar ha sido para ti. Sigue siendo para ti, porque no hay otro lugar en el que estén guardados tantos pedazos de mi corazón.

Nunca te olvido.

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