Historia de amor para celebrar el Día del Padre

Bonita historia sobre el amor y la familia

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Historia para celebrar el Día del Padre

Miriam y David llevaban siete años viviendo su mejor historia de amor. Podría decirse que eran la pareja ideal, porque ambos estaban convencidos de su amor y de su proyecto de vida en común. Envidiados por familiares, amigos y conocidos, pocas parejas se veían tan compenetradas y cómplices.

Y es que derrochaban felicidad. Solo un deseo que se resistía a cumplirse empañaba la alegría de esta pareja de enamorados. Miriam y David querían formar una gran familia, pero los niños no acababan de llegar. ¿Quieres saber más? ¡No te pierdas esta historia de amor para celebrar el Día del Padre

Amor en familia

Después de cuatro años intentando sin éxito ser padres, después de pruebas de fertilidad, después de peregrinaciones por consultas médicas saliendo con la misma propuesta de seguir intentándolo porque no había ningún impedimento fisiológico, después de tantas frustraciones, su deseo se vio concedido. En un día tan especial como el Día del Padre, Miriam y David se enteraron, por fin, de que el bebé estaba en camino.

Aquel Día del Padre habían planeado pasarlo por separado, cada uno con sus respectivas familias celebrando esta fecha tan especial. Una fecha que ellos deseaban empezar a celebrar de una forma distinta, no con la familia de la que provenían, sino con la familia que ellos mismos crearan. Y algo pasó porque, nada más despertar, Miriam se sintió diferente, con una fuerza poderosa, con una energía especial y con una sonrisa radiante. Tuvo un presentimiento y, con David ya en el trabajo, se apresuró a bajar a la farmacia a comprarse un test de embarazo.

El resultado del test de embarazo fue positivo. Por fin iban a conseguir ese bebé soñado durante tantos años. Miriam llamó a su oficina para avisar que se cogía el día libre y después llamó a David para pedirle que cancelara su comida en casa de sus padres. Es que no se encontraba bien y prefería que fuera a comer con ella. David no dudó ni por un momento en quedarse a pasar el día con su mujer y eso que aún no sabía lo que le esperaba en casa.

Amor de padres

La sorpresa fue mayúscula. Porque cuando David llegó a casa, se encontró un recibimiento mezcla de San Valentín y del Día del Padre. Corazones, velas y tarjetas con "te quiero" y con "te quiero, papá" decoraban todos los rincones de la casa. Y en la mesa, una comida digna de un aniversario especial. David no entendía nada y no sabía muy bien cómo tomarse el espectáculo, hasta que al ver el brillo en la mirada de Miriam, lo supo.

Miriam no tuvo que decirle nada, no tuvo que confirmárselo para que estuviera seguro. Estaba seguro porque veía el embarazo en la felicidad que irradiaba Miriam. No se imaginaban mejor día que ese Día del Padre para empezar a celebrarlo. El primero de muchos Días del Padre que en adelante llegarían y que colmarían de alegría a Miriam y David.