Las parejas en las que ambos lavan los platos son más felices

Otra de las consecuencias positivas de este hecho es tener más y mejor sexo

Napoleón Fernandez

las parejas en las que ambos lavan los platos son más felices

La sociedad ha cambiado y, por suerte sobre todo para las mujeres, las labores domésticas empiezan a dividirse. A día de hoy no es extraño ver a hombres planchando, cambiando el pañal de los niños, metidos en la cocina para preparar una deliciosa cena o lavando los platos. Si tu pareja hace algunas de estas tareas, pero el hecho de acercarse al fregadero le da cierta "alergia", quizás sería bueno que le compartieras este post. Según la ciencia, las parejas en las que ambos lavan los platos son más felices y, en algunos casos, tienen relaciones sexuales más placenteras. 

La explicación a esta circunstancia está en el hecho de que lavar los platos es una de los asuntos que más discusiones provocan entre las parejas, porque ninguno de los quiero hacerlo, a pesar de que al final termine por recaer en el lado femenino. De ahí que muchas mujeres después de hacer esta tarea, solo tengan ganas de discutir con su pareja y.... ¡momento de felicidad al traste! "Lavar los platos es asqueroso", dice Dan Carlson, profesor asistente de sociología en la Universidad de Utah y autor principal del estudio. "En el fregadero se concentra comida vieja y mohosa. Y, si tienes niños, puedes encontrarte con leche impregnada en las tazas y un olor bastante desagradable".

La extraña relación entre la felicidad y lavar los platos

¿Quién quiere irse al dormitorio a retozar debajo de las sábanas después de pasarse más de 15 minutos quitando la grasa y la suciedad de platos y vasos del desayuno, de la comida y de la cena que nadie ha fregado? ¡Probablemente tú no! Además hay que reconocer que esta labor doméstica es poco agradecida y, es que, nadie te da las gracias por lavar una taza y, en cambio, sí por coser el bajo de un pantalón o por planchar una camisa.

Por desgracia y, según este estudio, las tareas más impopulares son relegadas a las mujeres: limpiar los baños, poner la lavadora y tender la ropa o, como dice el informe, lavar los platos. A los hombres, en cambio, se les asigna cortar el césped o lavar el coche, trabajos con los que el hombre disfruta y que, incluso, le dan un respiro a la vida familiar. Según Carlson, otro factor determinante es el rechazo que esta labor realizada por las mujeres puede provocar en los hombres. ¿Quién quiere tener sexo con la persona que acaba de ensuciarse las manos? 

 lavar los platos, felicidad y tener sexo

La buena noticia es que en estos tiempos modernos, la situación está mejorando. Cada vez más hombres están haciendo cosas en la casa que antes solían ser solo trabajo de mujeres. Todavía son dos tercios buenos de parejas que no comparten la carga cuando se trata de este trabajo sucio, lo que puede convertirse en un problema cuando las mujeres notan que sus amigos tienen parejas que ayudan. "Cuanto más a menudo se comparte una tarea, peor es para usted no compartirla", dice Carlson.

Además lavar los platos es una tarea que se puede hacer en equipo e incita a la conversación. Mientras uno pasa el estropajo, el otro los puede aclarar o secar y, entre acción y acción, nunca están de más unas confesiones o unas risas. 

Si estás en una relación en la que constantemente tú estás cepillando la suciedad de las sartenes y quitando los restos de quemado que han quedado en las cacerolas mientras tu pareja está sentado en el sofá, quizás deberías tener una charla con él para que ambos compartáis ese "horror". ¡Todo por vuestra felicidad! ¿No?