Cómo darte cuenta de que en realidad no quieres a tu pareja

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Cuando ya no quieres a tu pareja

No serías la primera persona que vive en una relación de pareja sin amor. El paso del tiempo puede desgastar el amor y a la vez afianzar la relación en la costumbre, pero eso no significa que quieras a tu pareja, sino que te has acostumbrado a ella. Descubre cómo darte cuenta de que en realidad no quieres a tu pareja y actúa.

Señales de que en realidad no quieres a tu pareja

El desamor no avisa. No te levantas un día con la certeza de que ya no quieres a tu pareja y mucho menos con la seguridad de saber que no quieres estar en esa relación. Pero hay que hacer un ejercicio de honestidad en el momento en que empiezan las dudas, unas dudas que no siempre te llevan a la conclusión de que estás en una pareja por inercia, pero que siempre podrán arrojar una poco de luz a tu confusión.

Las dudas sobre tu relación se resuelven a base de preguntas. Preguntas a ti misma dirigidas a descubrir si aún quieres a tu pareja. Visualiza a tu novio y responde honestamente algunas preguntas. ¿Esa es la persona con la quieres pasar el resto de tu vida?, ¿esa persona es un compañero de vida o un enemigo con el que combatir para no ceder terreno?

Dos preguntas fundamentales que miran un poco al futuro y que pueden poner en orden en el presente. ¿Te sientes querida en la relación?, ¿te sientes respetada por tu pareja?, ¿te sientes valorada por tu pareja? En las respuestas que encuentres te puedes encontrar también con la verdadera naturaleza de tu relación, si es una relación tóxica o, por el contrario, es una pareja con una base saludable pero que está pasando horas bajas.

Las preguntas no han terminado si quieres saber si realmente quieres a tu pareja. ¿Valoras a tu pareja?, ¿respetas a tu pareja?, ¿te gusta su forma de ser? No respondas por inercia, no respondas lo que es políticamente correcto o lo que se espera de ti. Responde con el corazón, porque tus sentimientos pueden haber cambiado mucho desde ese día en el que te enamoraste. Recuerda que no todos los enamoramientos derivan en amor.