¿De dónde nacen los celos?

Los celos pueden aparecer en el amor, en el trabajo, en la amistad o en la familia

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

El origen de los celos

¿De dónde salen los celos? Salen del interior porque pertenecen a ese instinto natural que tenemos los seres humanos y, dicen, también algunos animales. Pero que los celos sean naturales no quiere decir que debamos permitirlos en una relación de pareja o de otro tipo. Los celos pueden aparecer en cualquier tipo de relación, en el trabajo, en la amistad, en la familia, pero son los celos en el amor los que más nos preocupan y en los que estamos investigando. Por eso nos preguntamos: ¿de dónde nacen los celos? Y podemos afirmar que no nacen del amor.

Los celos no nacen del amor

Aún hoy mucha gente piensa que una persona es celosa porque ama mucho a su pareja, que si no siente celos es que esa persona no le importa lo suficiente. Y nada más lejos de la realidad. Ese pensamiento es además tan tóxico como peligroso, por lo que debemos aclarar las cosas sobre el origen de los celos. Los celos nacen en muchos lugares, excepto en el amor.

+ Los celos que nacen del sentimiento de posesión

Mi pareja, mi novio, mi novia, mi marido, mi esposa. ¿Te han dicho alguna vez la expresión 'eres mía'? Cuídate de ella y esperamos que no la oigas jamás por más que te parezca una frase poética, apasionada y romántica. El sentimiento de posesión es uno de los grandes peligros del amor, o deberíamos decir del mal amor, porque el amor verdadero es libre, no posee, no domina, no encierra.

Las personas posesivas sienten celos porque consideran que su pareja les pertenece, que es una posesión y, por supuesto, nadie quiere perder aquello que posee. A nadie le hace gracia perder su casa, su coche o, más sencillo aún, ¿no te desesperas cuando no encuentras el teléfono móvil? Es realmente desesperante perder lo que posees, en eso todos estamos de acuerdo. En lo que tal vez no han caído algunos es que las personas no forman parte del patrimonio particular.

+ Los celos que nacen el egoísmo

El egoísmo es también origen y causa de los celos. Personas que se creen con derecho a todo por ser quienes son y entre todo eso a lo que tienen derecho se encuentra su pareja. Las personas egoístas solo piensan en ellas, carecen de empatía y son incapaces de imaginar que su comportamiento puede estar afectando negativamente a su pareja, esa a la que supuestamente aman. Pero no, un egoísta solo puede amarse a sí mismo.

Estos egoístas pueden estar acompañados de los narcisistas. ¿Creías que una persona acostumbrada a mirarse el ombligo no puede ser celosa? Lo puede ser y la mayoría lo son, especialmente en el ámbito del amor cuando consideran a su pareja un trofeo exclusivo. Solo para mí. Y aquí nos topamos de nuevo con el sentimiento de posesión.

+ Los celos que nacen de la baja autoestima

Tener la autoestima baja provoca innumerables consecuencias y los celos son solo una de ellas. En este caso se mezclan con la dependencia emocional. ¿Quién va a quererme a mí? Es casi natural sentir un miedo atroz a que la única persona que se ha dignado a quererte un día deje de hacerlo, pero eso no evita que sea un sentimiento tóxico producto de la baja autoestima y que haya que eliminar cuanto antes.

+ Los celos que nacen de la inseguridad

Pero es la inseguridad el foco principal de los celos. Una inseguridad que está estrechamente relacionada con los puntos anteriores. ¿Qué lleva a una persona a pensar que no podría soportar que su pareja dejara de amarla?, ¿no preferirías que tu pareja rompiera la relación en el preciso momento en que dejara de amarte?, ¿de verdad quieres vivir con alguien a toda costa aun sabiendo que ya no te quiere?

Es la inseguridad, la falta de confianza en uno mismo, la falta de independencia lo que hace que algunas personas necesiten de alguien más, de esa pareja sin la que supuestamente no pueden vivir.

+ Los celos que nacen de la fantasía

Inseguridad, sentimiento de posesión, egoísmo, dependencia emocional, baja autoestima...son lugares imprecisos y ambiguos, ¿verdad? Si buscas un origen más concreto para los celos lo encuentras en la fantasía. Es en la imaginación y no en la realidad donde surgen los celos. En esa película que te creas cuando tu pareja recibe una llamada y se va a contestarla a otra habitación. Ahí empieza un guión digno de Hollywood en el que lo último que piensas es la realidad, que se aleja con el teléfono no para esconderse, sino para que tú puedas seguir escuchando el informativo.