Los peligros del amor ciego e incondicional

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Los peligros del amor ciego e incondicional

Igual que una madre es incapaz de ver ciertos aspectos negativos de sus hijos, cuando nos enamoramos lo hacemos de una forma tan ciega y tan poco objetiva que podemos convertir al hombre más miserable en un auténtico príncipe azul. No se trata de desentrañar, ni mucho menos juzgar, el más mínimo defecto de nuestro amor, sino de saber detectar esos comportamientos que al inicio de la relación nos parecen encantadores, pero que con el tiempo pueden hacer de nuestra vida en pareja un infierno. Y es que el enamoramiento, ese amor intenso, pero ciego, que nos hace tan felices tiene sus riesgos.

Los riesgos de amar ciegamente

Todo el mundo lo sabía menos tú. Que tu novio se iba de copas con su compañera de trabajo, que sólo era una amiga y que se sentía muy apoyado por ella porque comprendía mejor que tu sus problemas laborales. Y te creías a pies juntillas lo inofensivo de esa relación entre colegas porque confiabas ciegamente en tu amor. Pero ni tus amigas, ni tu madre, ni tus hermanas estaban bajo los influjos del enamoramiento y podían ver claramente lo que estaba pasando.

Sin embargo, hasta que no te encontraste con la infidelidad cara a cara, nunca lo creíste, es más, pensabas que tus amigas estaban celosas de tu felicidad y que tu familia era una paranoica. Es tan frecuente esta historia que a veces nos dan miedo los efectos devastadores que produce el enamoramiento en nuestra capacidad de racioninio. Poruqe idealizamos de tal manera a nuestro amor, que no sólo le convertimos en una persona que no es, sino que somos incapaces de ver cuándo nos está haciendo daño.

Y eso es lo que más nos preocupa del amor ciego e incondicional, que tu pareja puede acabar anulándote, haciéndote creer cosas que no son reales, enterrando tu personalidad entre montañas de amor idealizado, para devolverte de golpe a la relaidad cuando ya se ha cansado de actuar. Y, efectivamente, el golpe es tremendo.

Amor incondicional

Tampoco se trata de demonizar a los hombres, porque no todos actúan de esa manera, ni de poner freno a esa intensidad de amor para no sufrir más tarde. Pero no estaría mal aprender a guardarnos las espaldas ante esos estafadores sentimentales que a veces nosotras mismas alimentamos.

Dicen que para una relación exitosa tenemos que demostrar nuestro amor incondicional; pase lo que pase, cueste lo que cueste, estaremos a su lado porque amamos a esa persona. Pero eso del amor incondicional es otro de tantos estándres que debemos hacer desaparecer. Porque cuando tu pareja pone en peligro tu propia identidad, es el momento de terminar con ese amor y, ahora sí, pase lo que pase, cueste lo que cueste.

Si tu amor ciego no te permite ver que ese hombre es un chantajista emocional, un inmaduro que sólo quiere sentirse amado, pero que no te valora en absoluto, estás en serio peligro de desaparecer. Atenta a las señales de infelicidad, porque aunque no te des cuenta están ahí. Si cuando piensas en él ya no te saca una sonrisa, empieza a quitarte la venda de los ojos para poder ver lo que realmente tienes.