Mujeres de 30 vs hombres de 30 ¿Qué hay de diferente?

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Mujeres y hombres se buscan con la idea de encontrar en el otro el amor y formar una relación de pareja estable y duradera. Pero no siempre se encuentran en el momento adecuado. Nos estamos preguntando por las diferencias que hay entre mujeres y hombres en la treintena, esa edad en la que se supone cierta madurez emocional.

Las edades del hombre y de la mujer

Si las relaciones de pareja no se gestionan igual a los 20 años que a los 30 es porque con el paso de los años vamos adquiriendo cierta madurez y cierto desarrollo personal que nos permite gestionar los sentimientos de otra manera y evolucionar en la vida. Sin embargo, esta evolución o madurez no ocurre al mismo tiempo en los hombres. Parece que les cuesta un poco más y no hay por qué hacer una lectura de esto desde el rencor, sino simplemente desde la objetividad.

Los hombres maduran más tarde que las mujeres. Esta es la realidad en la que se basan ciertas creencias como la del clásico miedo de los hombres al compromiso o la tendencia a buscar como pareja un hombre mayor que nosotras. Lógicamente cada hombre es un mundo, pero en líneas generales los hombres a los 30 aún están muy verdes mientras que nosotras a los 30 empezamos a ser más coherentes con nuestros presupuestos vitales.

Si esta afirmación levanta ampollas entre el género masculino, lo sentimos mucho, pero son conclusiones sacadas de largos años de investigación. Los hombres a los 30 parecen hombres maduros en cuanto al físico se refiere, pero no ocurre lo mismo con el aspecto emocional. Todo lo contrario ocurre con las mujeres treintañeras con aspecto de universitarias novatas, pero con las cosas bien claras.

Porque mientras que una mujer a los 30 sabe lo que quiere, cómo lo quiere y cuándo lo quiere, los hombres de 30 aún sufren de cierto complejo de Peter Pan mezclado con aires de Casanova. No es en absoluto una actitud reprochable, porque cada uno se aclara en la vida a su debido tiempo. Solo advertimos de ese desajuste masculino entre la edad biológica y la edad mental.