¿Se puede dejar todo por amor a un hombre?

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Esas personas que creen ciegamente en el amor y en las relaciones de pareja estables y para toda la vida corren ciertos riesgos que hay que valorar. Dejarlo todo por amor a un hombre puede ser el gesto más romántico que hayas visto jamás y denota mucha confianza en la vida, en el amor y en el futuro. Pero tal vez no sea la mejor idea si dejarlo todo implica renunciar a algo. ¿Se puede dejar todo por amor a un hombre?

Lo que puedes dejar por amor a un hombre

Las situaciones por las que te puedes ver en la tesitura de dejarlo todo por amor son muchas y se multiplican en estos tiempos en los que puedes encontrar el amor en Internet y tener a tu pareja en el otro lado del mundo. Resulta de lo más tentador eso de dejarlo todo atrás para vivir tu amor, además de ser un gesto dramático y peliculero a más no poder. ¿Qué puede salir mal si pones toda la carne en el asador?

Damos por supuesto que esa historia de amor que estás viviendo es casi perfecta y podemos confiar junto a ti en que durará para toda la vida. Por eso estamos en disposición de animarte a que te arriesgues en el amor y apuestes fuerte por ese hombre que bien merece la pena. Es todo ideal, pero recuerda que apostar fuerte no es apostarlo todo.

Puedes dejar muchas cosas por amor a un hombre, puedes cambiar tu vida de forma radical, pero hay cosas a las que no debes renunciar. Antes de pedir la cuenta en tu trabajo para marcharte muy lejos a vivir tu historia de amor, comprueba tus posibilidades de encontrar un empleo en tu nueva vida. Y si es posible, no te despidas, pide una excedencia por si acaso quieres volver. Solo por si acaso.

Lo que nunca puedes dejar atrás ni por amor ni por nada del mundo es a ti misma. No intentes ser otra persona, no pierdas en el camino del amor tu esencia porque un amor de verdad nunca te dejaría que renunciaras a tu personalidad. Y es que dejarlo todo implica un alto riesgo de dependencia, tanto económica como emocional. Valora sobre todo las fuerzas que tienes para no desparecer entre las cenizas de ese ideal romántico.