Trucos para evitar la rutina en pareja

Conoce los peligros de la rutina en la convivencia y aprende a evitarla

Laura Sánchez
Laura Sánchez Periodista

Llega un momento en la relación de pareja en que conoces tanto a la otra persona que sabes lo que está haciendo en este preciso momento, te anticipas a lo que va a decir y conoces hasta el mínimo movimiento desde que llega a casa hasta que se va a la cama. Esta situación de profundo conocimiento el uno del otro puede parecer ideal, pero si se convierte en rutina, puede llegar a ser mortal para el amor. Tenemos algunos trucos para evitar la rutina en pareja, ¿te animas?

El peligro de la rutina en la convivencia

Muchas personas temen la convivencia en pareja por el posible choque de caracteres, la aparición de incompatibilidades y el descubrimiento de aspectos de la personalidad del otro que solo aparecen cuando pasas mucho tiempo con la pareja. Sin embargo, el riesgo principal de la vida en común es la rutina, el enemigo a combatir en cualquier relación.

Si bien establecer ciertas rutinas es necesario para llevar una vida saludable, ordenada y equilibrada, esa organización milimetrada de las costumbres no es positiva para la vida en pareja. La rutina convierte a las parejas por amor en parejas por inercia y con el tiempo se pierde la perspectiva de lo que os unió.

Los mejores trucos para evitar la rutina en pareja 

Y así, un día llegas a preguntarte por los motivos por los que estás con ese hombre. Le miras tirado en el sofá viendo las noticias y te planteas si de verdad lo quieres o es que te has acostumbrado a su presencia. No seríais la primera pareja que se convierten en compañeros de piso con el tiempo. Y todo es a causa de la rutina. ¿Quieres combatirla?

+ Todos los días, a la misma hora. Todos los días os levantáis a la misma hora para ir a trabajar (sí, eso no lo podéis evitar), desayunáis lo mismo y os dais el beso de despedida exactamente a las 07:45 horas, hace ya tiempo que el acto de besar dejó de tener algún significado. Podemos seguir con el resto del día, pero tú ya lo conoces. Lo conoces tan bien porque todos los días son iguales y hasta los fines de semana tienen su propia rutina.

No hay lugar para la improvisación ni para la espontaneidad y eso puede poner en peligro vuestra relación. Por no hablar de las consecuencias de una vida monótona y predecible. La idea es romper esa monotonía con un pequeño gesto que haga de ese día un día diferente. Y no, no hace falta que lo dejéis todo y os vayáis a vivir a la India. Basta con detalles pequeños, pero inesperados. Como ir a esperarle a su trabajo, como aparcar el coche y dar un paseo hasta el parque agarrados de la mano o como levantaros un poco antes y haceros un homenaje mutuo durante el desayuno.

+ Organización perfecta. Porque vuestra vida es una organigrama perfecto y puede que en ese horario tan bien organizado no hayáis dejado un pequeño espacio para las emociones de verdad. El mismo menú quincenal, la serie que veis siempre a la misma hora, llegan las 23:45 y hay que prepararse para ir a la cama en previsión de un día más. Un día absolutamente normal.

Sáltate la organización, sáltate la costumbre y sáltate hasta la dieta si hace falta. No se acaba el mundo porque un día os saltéis los horarios establecidos. O por no comer en casa. O por cenar un bocadillo a la orilla del mar. O por no limpiar el salón porque, mira, hoy sería un buen día para ir a esa exposición nueva. Pero, ¿sin programarlo? Sí, así a lo loco.

+ Una locura al mes. A lo loco es como vamos cada día sin un segundo para dedicarnos a nosotras mismas o a nuestra pareja. El esfuerzo que necesita una relación no requiere una organización perfecta, sino una desorganización alocada que nos libere por un momento de obligaciones cotidianas. ¿Qué tal hacer una locura en pareja al mes? Pero, ¿qué tipo de locura?

La locura que queráis, la que más os guste, la que os podáis permitir. La de subir al coche el viernes y conducir sin rumbo hasta que encontréis un lugar en el que pasar la noche. La de llamar al trabajo diciendo que vais a llegar tarde por pasar un rato más bajo las sábanas con tu pareja. La de, oh dios, llamar a tu suegra para decirle que este domingo no podéis ir a comer.

+ Sorpresas en la cama. La rutina es normal en cuestión de amor y también de sexo. A estas alturas vuestra vida sexual forma parte de esa planificación perfecta y habéis reservado el sábado por la noche. Sí o sí. Con ganas o sin ellas. Sabiendo perfectamente cómo va a empezar y cómo va a acabar. Los gemidos a los 4 minutos, el silencio de los 14 minutos. Y el abrazo de después, que no falte. Porque sois una pareja feliz.

La rutina sexual en una pareja se combate con espontaneidad y, aunque parezca contradictorio, tienes que hacer algunos preparativos para favorecer esa espontaneidad. Poner la mente en modo erótico requiere ciertos ejercicios de pensamientos eróticos previos, durante todo el día y de preguntas a tu pareja para ver a qué tipo de fantasías sexuales podéis invocar con el fin de acabar con la rutina.