El uso y la eficacia del vapor en la limpieza facial

Teresa Guerra

 Limpieza facial con vapor

La limpieza facial no sólo es una forma de ayudar a nuestra piel a relajarse, resulta una pieza clave en el la salud de la cara. Existen muchas técnicas que podemos aplicar para realizar una limpieza casera sin recurrir a costosos tratamientos, y una de las más efectivas y populares es el uso del vapor.

A través del vapor conseguiremos que los poros de la piel se abran, acción que nos permitirá, por ejemplo, extraer con mayor facilidad los puntos negros y la suciedad acumulada. Al tener los poros abiertos no sólo permitimos que la contaminación salga, sino que entren los nutrientes que apliquemos con mayor facilidad, por lo que resulta ideal como preparación previa a la aplicación de una mascarilla.

Cómo realizar el cuidado de la cara con vapor

Para realizar una limpieza facial con vapor son varios los métodos que podemos emplear. El más común consiste en poner una cazuela con abundante agua a hervir, cuando esto ocurra debemos retirarla del fuego, colocar la cara encima y colocar una toalla por encima de la cabeza, formando una especie de sauna, y permanecer así durante cinco o diez minutos. Se pueden añadir hojas de eucalipto al agua, que proporcionan sensación de frescor y ayudan a despejar las vías respiratorias.

En caso de que el vapor sea demasiado intenso para tolerarlo, es mejor recurrir a un método más sencillo, mojando una toalla pequeña en agua caliente y aplicándola por todo el rostro, y volviendo a empezar cuando termines. Se trata de una medida eficaz que también nos puede ayudar a abrir los poros, y calmar la piel si agregamos hierbas como la manzanilla.

Una vez hayas terminado seca tu piel suavemente, recuerda que los poros están abiertos así que es momento de extraer la suciedad que haya en ellos, evitando siempre usar los dedos directamente ya que pueden causar lesiones, y aplicar una crema hidratante para evitar la irritación posterior.