Tratamiento facial con ácido salicílico para el acné y la psoriasis

Cómo aplicar ácido salicílico en la piel para tratar el acné

Teresa Guerra

 Ácido salicílico

Los problemas de la piel, además de un riesgo para la salud, suponen un problema para nuestro aspecto físico. Arrugas, manchas o cicatrices en la cara pueden hacernos sentir inseguras y poco atractivas, por eso el cuidado facial es una rutina que nunca debemos pasar por alto. Ahora bien, cuando surgen problemas específicos como el acné, conviene recurrir a tratamientos específicos para atajar el problema.

El acné es la infección cutánea más común, sobre todo durante la adolescencia, pero puede llegar a prolongarse durante años. Los brotes de acné puede provocar la aparición de comedones que, si persisten o no son correctamente tratados, pueden dejar marcas en la piel de forma permanente. Para tratar el acné existen diversas alternativas, siendo una de ellas el ácido salicílico.

Cómo aplicar ácido salicílico en la piel para tratar el acné

El ácido salicílico se obtiene de ciertas plantas como la corteza de sauce, y se suele presentar en forma de cremas o geles para su uso tópico. Se utiliza habitualmente en el tratamiento de problemas como el acné, la psoriasis, los callos, las verrugas y otras enfermedades que se caractericen por la descamación de la piel.

Para aplicar el ácido salicílico hay que seguir este procedimiento: en primer lugar se realizar una limpieza facial de la zona para limpiar los poros de impurezas. A continuación se aplica el producto dando un suave masaje para que penetre completamente en la piel. Una vez se ha absorbido se puede aplicar una crema hidratante y calmante que alivie la sensación de irritación, pues el ácido salicílico hace un efecto de peeling sobre la cara.

El tratamiento con ácido salicílico debe ser constante, notándose los efectos a los pocos días o semanas de comenzar el mismo, si bien en un primer momento puede provocar un empeoramiento de los síntomas hasta que remitan. No se debe aplicar nunca sobre zonas agrietadas o infectadas, y siempre bajo consulta a un dermatólogo.